Febrero 2nd, 2008 Bocateria-Restaurante Tastar , Zaragoza
No se ni como empezar, … veamos, digamos que Tastar es… un bar de Zaragoza, que hacen bocadillos, con pretensiones de llamarse restaurante y que no tiene buena cocina. Hecho este preámbulo podrán imaginar que el resto de la opinión que hago del mismo es dura , y pretenderé justificarla.
El local: lo mejor de todo, es un local con dos plantas, una en la planta calle y otra en el sótano, en la planta calle hay de 8 a 10 mesas, en el sótano no he estado, pero el día que estuvimos había una cena de grupo, por lo que supongo que habrá otras tantas mesas. Está decorado con sobrecarga, osea, cosas, objetos, cacharros, fotos … por todas partes, que me hacen sentir como en los antiguos graneros de los pueblos, acogedor, y no es coña.
El servicio: son simpáticos y amables, pero… por ser suaves, no tienen ni idea. Parece ser que administran el restaurante a través de un traspaso reciente, y por lo que deduzco, ninguno de ellos se había dedicado, al menos profesionalmente, a la restauración anteriormente.
La cena: al entrar nos reciben muy amables y cordiales (esta amabilidad persiste durante toda la cena), en el local sólamente estamos 3 mesas, es viernes, normal que haya poca gente. Nos dan la carta, muy amplia carta, tiene de todo, desde ensaladas, huevos rotos, papas, bocadillos de al menos 15 tipos, hasta platos cocinados tipo carrilleras, codillos, pescados,… pasando por chuletones, entrecot, etc… osea una carta muy amplia. En esta nos encontramos con un posit en la primera página las recomendaciones del momento, donde se indican entre otras, calamar encebollado y carrilleras.
Ya que hay recomendaciones decidimos seguir consejo, le indicamos al camarero que queremos carrilleras y calamar encebollado, y de entrantes, unos huevos estrellados para compartir.
Los huevos estrellados: seguro que en tu casa los comes mejores, lo siento, es asi de duro, patatas fritas con 2 huevos fritos esparcidos por encima, poco hechos, con la clara babeando todavía por las patatas, las cuales ni siguiera estaban en su punto de sal, lo dicho, sin nada de gracia, no recomendable.
Los calamares encebollados: fatal, anillas de calamar pasadas de coción, que no sabían a nada, con una salsa de pimienta que pretendía darle algún sentido al plato, sosos, muy sosos, para olvidar, ni sabían a calamar, ni ha cebolla, ni creo que a nada conocido. Y ojo que este era un plato recomendado. Yo no lo recomiendo.
Las carrilleras: de chiste, me traen unos codillos, ?¿?¿, caras, sorpresa, … , le digo al camarero: “creo que te he pedido carrilleras”, el camarero cara de poker, perdone pero… creo que …. “¿si quiere se lo cambio y le traigo carrilleras, si no le gustan?”,… pienso que quizás me haya confundido, pero lo dudo, porque a mi me encantan las carrilleras y es lo primero que he visto en la carta, pero por si fuera error mío me quedo los codillos. (Al final de la comida al hacerme la cuenta oigo al camarero como al dictarle la nota al de la caja le dice claramente “carrilleras”, y entonces se acuerda del caso… me mira, yo estoy sentado a escasos 3 metros, se da cuenta de que lo estoy mirando, … de nuevo la cara de poker. Yo no se si reirme o llorar ¿quien se ha confundido?, ¿el camarero al decirlo al cocinero?, ¿el cocinero ha cocinado lo que le ha dado la gana?, ¿me han servido un plato que no era para mi?… y ahora viene lo mejor. Ya estábamos terminando cuando se ponen los camarareos a comer en una mesa detras nuestra,…. sorpresa ¿que cenan los camareros?…Carrilleras!, ¿será que les apetecían y por eso me han puesto codillo?,… no vamos a ser mal pensados, pero… ¿no es para llorar?. Por cierto el codillo: pasado de asar, muy duro, seco, la parte exterior se había convertido en una corteza infranqueable que a duras penas podía cortar con un cuchillo, eso si, bien afilado.
El vino: también tiene lo suyo. Al camarero que nos toma nota le digo que querríamos un rosado, y le pregunto cuales tiene (no hay carta de vinos), como el no sabe de vinos, me manda al responsable de los vinos del lugar, le indico que me gustaría un rosado del 2007 , si tienen enate cabernet, … el responsable de vinos del local me indica que hace poco que lleva el local y que va a la bodega a ver que hay, que ahora vuelve, ¿el “sumiller” no sabe que hay en la bodega?,oh,oh, … a los 5 mintos vuelve, me indica los rosados que hay en la bodega… ninguno me llama la atención asi que le digo “¿cual me recomienda?”, y esto es lo mejor, su respuesta “es que ami lo que me gusta es el tinto”, jajaja, es que por poco me caigo de la silla, si claro, a mi también me gusta el tinto, pero quiero rosado, en fin, tomamos un rosado osca, 2006, no tienen nada del 2007 (estamos en febrero del 2008), pero el vino está bien servido, frío y todavía no había perdido sus propiedades. En resumen el vino correcto, pero porque estaba ya de antes del traspaso, no me quiero ni imaginar dentro de un año como puede estar esa bodega.
El postre: mal, tomamos un brazo de gitano supuestamente relleno de chocolate. La realidad: un corte de bizcocho de pastelería industrial de los que se compran casi a granel, totalmente artificial. (Mirar la factura, el brazo de gitano se convirte de forma mágica en una tarta de queso). Un error.
Lo mejor: nos invitaron a un chupito de hierbas, al finalizar, un buen detalle que no palia ni de lejos el resto de deficiencias, de cualquier forma, gracias.
Precio: 41 euros.

Otra anécdota: en el restaurante tastar no se puede pagar con tarjeta, grave problema, unos chicos que estaban en una mesa al lado de la puerta quisieron pagar con tarjeta y les dijero que no se puede, tuvo que irse a un cajero mientras la chica lo esperaba, otra falta más de servicio.
En resumen: no lo recomiendo, son amables, pero no hay cocina, a los restaurantes vamos a comer, no hay sumiller, por lo que la bodega dificilmente estará mantenida, no se puede pagar con tarjeta, pido una cosa me sirven otra y me cobran lo que quieren (en la factura aparece todo como varios… asi que no sabemos que nos han cobrado). Siento ser duro, pero es lo que hay.
C/ Santo Dominguito de Val 13 - 50001 - Zaragoza
Teléfono: 976 - 205425


Comentarios, Críticas y Opiniones.
2 Respuestas en “Bocateria-Restaurante Tastar , Zaragoza”
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Marzo 19th, 2010 a las 11:21
Al señor/a que ha hecho esta valoracion le diria que el problema no es el restaurante, al que yo suelo ir y si tiene alguna carencia o otros puntos muy positivos, el problema es que este señor se ha pensado que fue a un restaurante de alto standing y seamos realistas el tastar es un restaurante-BOCATERIAAAAA, es un sitio familiar, informal, donde cenar un sabado por la noche antes de salir de copas, un sitio donde no hace falta que pruebes el vino antes de empezar la cena porque no has de pedir vino, pide sangria que esta muy buena, donde el camarero te va a tutear, donde si se confunden no pasa nada y rectifican con una sonrisa, no te tienen que hacer una reverencia, por tanto la critica cuando menos me parece fuera de lugar y bastante cinica. Joer, carta de vinos… no me fastidies, seguro que vas al Novodavo y les sacas pegas tambien. Las criticas han de ir en consonancia al establecimiento al que te diriges, es como si yo pretendiese el servicio/calidad e instalaciones de un hotel de cinco estrellas en uno de una o dos.
En resumen, si no te gusta, mejor no vayas mas, tu seras mas feliz y los chicos del tastar sin verte tambien.
Enero 16th, 2010 a las 17:51
Vamos al Tastar de vez en cuando con amigos y niños el fin de semana. Nuestra experiencia es muy positiva. El trato es amabílisimo y la paciencia del personal infinita. El local está fenomenal, pero mejor la terraza en verano, porque además se encuentra en una zona peatonal, sin peligro para que los niños jueguen y nosostros podamos terminar la cena tranquilos.
La carta es muy variada, hay bocatas, ensaladas, y platos caseros, chuletón, costillas de cordero y algún pescado. No todo es excelente, pero los bocatas, las ensaladas y la carne están buenísismos y la relación calidad precio es inmejorable. Existe entre semana y a mediodía un menú por 10€ que está muy bien. Recomendamos probarlo, y pedir el kilo de costillas con ensalada y botella de vino por 40€ (comen 4 personas perfectamente) o el chuletón con guarnición. Hay hamburguesas y salchichas caseras para los peques y de vez en cuando, pasta buenísima. El precio medio por comensal es de 10 a 12 €, dependiendo del vino y de los postres. Desde que abrieron, cada vez tienen más profesionalidad; de hecho, ahora es mejor reservar los fines de semana, si no se arriesga uno a esperar.