Nuestra valoración: 3,5 cachirulos de 5 posibles, restaurante recomendable(3,5 cachirulos, restaurante recomendable)

  • Tipo de cocina: Clásica
  • Dirección: Pº Ruiseñores, 5, Zaragoza
  • Precio:menú diario 10 euros, menú especial 25 euros, carta 40 euros.
  • Fecha de la visita: junio 2014

La cocina clásica descansa en recetas tradicionales, y la buena cocina clásica además está fundamentada en un producto de élite y muchas horas de trabajo. Y esto es lo que encontraremos en los platos del restaurante Doña Inés, Zaragoza.

restaurante doña ines zaragoza

Vayamos por partes, ¿qué es cocina clásica?, porque es importante discernirla de la cocina casera. Como discurso facilón, aunque bastante acertado, podríamos decir que la cocina casera es la parte pobre de la cocina clásica, que engloba, esta última, una amalgama de técnicas y elaboraciones obtenidas del recetario histórico y antropológico local.

Un restaurante como Doña Inés será todo un descubrimiento para todo aquel que quiera adentrarse en la auténtica cocina clásica de “alto copete”, en plato, olvidándonos de barrocos servicios de sala. Sinceramente, quedan muy pocos, poquísimos, restaurantes donde todavía podamos probar estos platos. Les puedo asegurar que estoy muy contento de haber visitado el restaurante Doña Inés porque es una auténtica evocaciación a la esencia de la gastronomía. No se cuanto tiempo durará, yo no me lo perdería.

La sala del restaurante Doña Inés.

Se respira un estilo amarrado a antiguos momentos gloriosos de grandes restaurantes, donde los ricos de entonces entrarían al restaurante barbialtivos de los brazos de señoras, sus esposas, o no, envueltas en pañuelos de cachemir, dorados collares, anillos con piedras preciosas y muchas ganas de llamar la atención.

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La carta del restaurante Doña Inés.

Platos clásicos, de una gran cocina que ya no se elabora, quizás por el esfuerzo de elaboración y producto que requiere para los precios que la mayoría de los clientes buscan, partiendo de un muy buen producto y con mucho cariño. No podemos buscar en el restaurante Doña Inés platos de tendencias modernas.

Casi obligatoria la visita.

Para los que les gusta la cocina clásica encontrarán en el restaurante Doña Inés el paraíso, y para los que prefieren platos de corriente moderna, tendenciosa y modal, si son amantes de la gastronomía deberían de contrastar estos platos con los otros. Porque al final la experiencia culinaria es lo que enriquece y da sentido a la crítica y la opinión, siempre subjetiva, sobre unos platos, formas de cocina, productos, presentaciones, y demás.
En el restaurante Doña Inés volvemos a los platos de los grandes restaurantes de antes, con algunos platos estrella de su momento con el pato como protagonista, el producto siempre de primera y las salsas muy trabajadas.

El servicio de sala.

Soles y sombras, excesiva seriedad que debemos de “encajar” con naturalidad, sin darle mayor importancia, recomiendo centrarnos en los platos, que son el objetivo.

El menú que tomamos:

Menú especial de 25 euros por persona, todo incluido. Que consta de dos primeros al centro a compartir (a elegir entre nueve opciones), y un segundo individual (a elegir entre doce posibles) y también un postre individual (a elegir igualmente entre varios, todos caseros), incluye también pan, agua, vino e iva. Todo incluido.
Ventresca con pimiento rojo asado.
Un plato cien por cien de producto, elaboración no tiene, sí presentación acorde a la línea del restaurante. El producto de primerísima calidad, estaba deliciosa la ventresca y el sabor del pimiento asado auténtico, como recuerdo lo comía de pequeño en mi casa, cuando mi madre asaba con paciencia y mimo los pimientos de nuestro propio huerto.

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Albóndigas de sepia en su tinta.
Curioso plato, muy suave en paladar, de textura amable y sabor profundo, un plato bien conjugado de presentación sencilla pero muy rico.

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Confit de pato Doña Inés.
Los faraones egipcios, que esos sí eran señoritos de verdad, tienen sus paredes repletas de pinturas y relieves con patos, y no es porque les parecieran gracioso, que lo son, sino porque les encantaba comérselos. Desde entonces hasta ahora, pasando por los romanos, que no tenían desperdicio, se han escrito infinidad de tratados sobre la crianza, despiece y elaboración de este animalito, la tira. Concretamente el confit es una elaboración de los muslos donde previamente se han cocido con su propia grasa y confitado, una labor minuciosa, concienciuda, en varias fases y que requiere una experiencia y pericia obtenida con mucha práctica.
Este confit estaba sencillamente divino, delicioso, un pato de máxima calidad que estaba guarnecido por una salsa madre confitada que le aportaba esa explosión de cualidades que sólo las grandes salsas pueden hacer, sin estorbar al gran protagonista que descansaba debajo. Excelente.

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Cogote de merluza al orio.
Producto y más producto. El cogote de merluza es otro de esos bocados que me dan escalofríos, es delicioso si está bien trabajado, como en este caso. El claro sabor yodado de los pescados de primera, su textura firme y su piel suelta se descaran ante nosotros para aportarnos este momento tan placentero de los grandes platos, además no reñido con nuestra línea, los que la tengan.

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Yogourt con fresas naturales caramelizadas.
Otra de las grandes bazas del restaurante Doña Inés son sus postres, caseros. Pero no el típico postre casero de salir del paso, sino platos de cocina dulce. De tiempo de cocina y técnica.
En este caso una perfecta armonía entre la acidez de la fresa, el dulce y el yogourt. Muy bueno.

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Mousse de chocolate.
Igualmente cien por cien hecho en la cocina del restaurante Doña Inés. Su principal característica es su melosa textura y su plácido sabor.Es otro de esos platos que hoy por hoy no serían rentables en ningún restaurante por su gran trabajo y calidad de proceso. Aprovechemos a tomarlo en Doña Inés, mientras podamos.

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Resumen y opinión del restaurante Doña Inés.

Alta cocina clásica, adaptando el precio al momento. Por 25 euros podemos tomar algunos fantásticos platos que por desgracia no podremos probar prácticamente en ningún otro restaurante. Quedan pocos restaurantes como Doña Inés. Considero muy oportuno probar estos platos para poderlos comparar con los de la cocina actual, y cada cual que decida. A mi particularmente me gustan ambos, estos por su redondez en sabor y su profundidad organoléptica general, mientras que la cocina moderna nos da juego, diversión, entretenimiento y nuevas experiencias. La gran cocina clásica la considero imprescindible en nuestro registro sensorial. Lo recomiendo.