Nuestra valoración: 4 cachirulos de 5 posibles, restaurante muy recomendable

  • Fecha de la visita: febrero 2011.
  • Precio del restaurante La Mar: menú cerrado por 45 euros (primero, segundo, postre y vino) llamar previamente, a la carta a partir de 60 euros persona.
  • Dirección del restaurante: Plaza de Aragón 12, Zaragoza.
  • Tipo de cocina: mercado con toques actualizados.

Por definición el restaurante elitista, con fama de caro y lujoso en Zaragoza se llama Restaurante La Mar. En la plaza de Aragón, en el mismo centro neurálgico de nuestra ciudad. Se ubica en un edificio histórico, un Palacete renacentista de 1890.

Sí, es un restaurante de alto precio, pero bien merece una visita, es un restaurante muy peculiar, diferente a lo habitual, parece que nos hemos transportado a tiempos pasados, de palacios con salones barrocos cargados de tallas en los techos, frescos, muebles labrados tintados en oro, techos altísimos de los que cuelgan lámparas imposibles, camareras con delantal, y un sinfín de detalles que nos abruman y distraen.

Restaurante La Mar, Zaragoza

Considero un buen momento para visitar este restaurante, me explico. Comer o cenar a la carta puede salirnos en el restaurante La Mar a partir de 60 euros persona, pero ahora el restaurante cuenta con un menú cerrado por 45 euros persona (iva incluido), con primero (a elegir entre 10), segundo (a elegir entre 10), postre, pan y vino.

No queriendo perder esta oportunidad (que me comentaron por teléfono que pensaban tenerla durante todo este año, 2011), reservé y allí que fuimos.

El salón del restaurante la Mar.

Capacidad para unas cincuenta personas, más un salón privado para otras catorce. Es un lugar muy cómodo y confortable, sereno, elegante, barroco, muy bonito e iluminado por enormes ventanales dispuestos con clásicas vidrieras decoradas, asomándose hacia la misma plaza Aragón, en el centro de Zaragoza. Mesas más que correctamente dispuestas para otorgar ese importante “espacio vital” que requerimos cuando estamos en un restaurante y deseamos disponer de ese sutil punto de privacidad y compañía con el resto de comensales.

Restaurante La Mar, Zaragoza

Espacio por doquier, incluyendo en esto la capacidad de la propia mesa, nada de diminutas mesas donde hay que hacer malabares para tener las copas al mismo tiempo que el pan, los platos y las servilletas. Apoyadas además por mesas de servicio.

El edificio es un Palacete histórico de 1890, de techos altos, gigantescas puertas, tallas de madera en techos y paredes, detalles en todos los rincones. Es como un viaje en el tiempo, aterrizando en un salón noble de época. Todo una experiencia.

El servicio del restaurante La Mar.

Tengo que reconocer mi sorpresa por la inexistencia de Maitre en el restaurante La Mar, nos reciben las camareras, nos atienden, nos cobran y nos despiden hasta la puerta. Un restaurante que embandere el protocolo y el servicio de sala, creo yo, que debería de tener un jefe de sala o similar, y además este atender a los clientes todos los días, quizás al ser viernes y tener pocos clientes a comer se tomara fiesta, pero el hecho real es que no recibimos este servicio.

Las camareras, de riguroso traje blanco y negro, con su delantal de encaje, estuvieron pendientes todo el tiempo de nuestra mesa, nos rellenaron las copas y adecuaron los tiempos de cocina a nuestras necesidades, sin tiempos de espera.

Encontramos sin embargo un hecho de muy mal gusto, que uno puede perfectamente entender como que “te despachan“, cuando sin pedirlo nos sacaron la cuenta. Esto puede ocurrir por error en cualquier restaurante, pero cuando son las 16:30 horas, un viernes y somos los últimos comensales del restaurante, y siendo como uno está curtido en estas lides, recibí el mensaje a la primera, y no me gustó.

La carta.

No voy a hablar de la carta, puesto que no la usé ni la pedí para verla. Comentaré someramente el contenido de este menú cerrado. Puesto que al realizar la reserva telefónica me informé sobre este e informé sobre mi deseo de tomarlo, al sentarnos en la mesa las camareras ya nos entregaron este menú para que seleccionáramos, que constaba de unos 9 ó 10 primeros para elegir, desde sopa, ensalada, pulpo, … y otros 9 ó 10 segundos también para elegir, con carnes, pescados, foie, … , un abanico más que suficiente para no tener problemas de selección. Unos 4 ó 5 postres para elegir, incluyendo desde profiteroles hasta fruta natural, y 3 vinos posibles: un verdejo (blanco), un cava (Freixenet Brut Vingate reserva 2008, es el que tomamos) y un tinto, que ahora no recuerdo.

Este es un menú sin trucos, quiero decir con ello que con 45 euros por persona, iva incluido no tenemos por que gastarnos ni un céntimo más para tener una cena o comida completa. Odio esos otros menús cerrados donde luego te cobran el pan, el servicio, los entrantes, etc… me parecen “cutres“. No es el caso, este menú es claro y sincero.

El tipo de comida que nosotros encontramos en este menú cerrado es principalmente de mercado, con contenido en los platos más que suficiente. Uno de los “miedos” que suelen atosigarnos ante la decisión de visitar un restaurante de  este tipo es ¿me iré con hambre encima de pagar un pastón?. Y es una pregunta justificada, pero innecesaria en La Mar al menos por lo que nosotros probamos, quedamos más que satisfechos.

El baño.

En la misma línea que todo el restaurante La Mar, el baño cuenta con todo lo necesario, está limpio y es espacioso.

El precio del restaurante La Mar.

Como ya he comentado es un buen momento para visitar este elitista restaurante, gracias al menú cerrado que por 45 euros nos ofrece todo lo necesario para un auténtico disfrute. Si por contra deseamos probar su carta tenemos que tener claro que nos gastaremos probablemente a partir de 60 euros persona. El menú cerrado es un buena opción.

Nosotros tomamos además agua, un café y un oporto engordando la cuenta de los 90 euros a los 103 euros.

Restaurante La Mar, Zaragoza

Comimos en La Mar.

Como ya he comentado probamos el menú cerrado de 45 euros (iva incluido), con primero,segundo, vino y postre. Cantidades suficientes, buenos puntos de cocina y temperatura practicadas a un producto de primera calidad.

Aperitivo (invitación de la casa, gracias): Hojaldres, los había de varios tipos, unos eran de morcilla y otros de chistorra, suaves y en un punto de hojaldre perfecto.

Restaurante La Mar, Zaragoza

Sopa de bogavante: Una cúpula de hojaldre cubría una sensacional sopa de bogavante, densa y muy caliente, como requiere un mes de febrero, y con “tropezones” reales de un fabuloso bogavante. Muy buena.

Restaurante La Mar, Zaragoza

Hojaldre con alcachofas: Muy acertada combinación de amables y profundos sabores con texturas duales y temperaturas encontradas. Qué de complejo puede ser un plato de apariencia tan humilde y conformada. Muy bueno.

Restaurante La Mar, Zaragoza

Merluza rebozada con salsa de ceps: Una merluza de alta calidad que quedaba algo enmascarada por los ceps (Boletus Edulis), en conjunto un buen plato.

Restaurante La Mar, Zaragoza

Lubina al horno: Un excelente producto en primera persona, no necesitaba nada más ni nada menos que un buen aceite y un poquito de ajo. Sensacional. Acompañada en plato por cebolla y creo que tomate, aunque me centré en el animalito, relegando el resto.

Restaurante La Mar, Zaragoza

Postre uno: profiteroles con chocolate, muy buenos y crujientes.

Restaurante La Mar, Zaragoza

Postre dos: tarta de melón, muy rica aunque para mi gusto excesivamente dulce, pero esto es muy subjetivo.

Restaurante La Mar, Zaragoza

Opinión y resumen del restaurante La Mar:

La Mar es un restaurante de “alto copete“, de Zaragoza, quizás el más elitista, localizado en la plaza Aragón, en el mismo centro, se sitúa en un Palacete de 1890, con salones de época que nos trasladan cientos de años atrás, y camareras de riguroso uniforme y modales clásicos. Es frecuentado por personas solventes, de nivel económico-social alto, el día de nuestra visita salieron unos conocidos políticos del salón privado. A la carta nos gastaremos a partir de 60 euros persona, no obstante ahora disponen de un menú cerrado por 45 euros iva incluido con primero, segundo, vino pan y postre (todos a elegir sobre varios), que hace una fantástica labor. Practica una cocina de mercado, con toques actualizados pero sin perder el objetivo último de esta, llenar las panzas, no son pequeños platos con grandes nombres, sino un buenísimo producto tratado con educación tanto culinaria como respetuosa en cocina. Hubo un especial detalle que no nos gustó, sacándonos la cuenta sin haberla pedido, también hay que tener en cuenta que hay un tramo de escaleras para ascender desde la calle, un problema de accesibilidad, aún con todo lo considero un restaurante muy recomendable y de visita obligada tanto por lo gastronómico como por el ambiente que se respira en el restaurante La Mar.