Nuestra valoración: Sólo 1 cachirulo de 5 posibles, muy importantes deficiencias, no recomendable

El restaurante Q-Art de Zaragoza es un nuevo restaurante de nuestra ciudad, abierto en el 2007 en el local donde antes se encontraba el restaurante La Sal, en el paseo constitución.

El lugar consta de un bar (”Le Bar“) en la planta calle y dos restaurantes en la planta superior, a los que se accede por unas escaleras. Un restaurante es el Colette y otro el Q-Art. Al Colette sus creadores lo identifican como de “alta cocina francesa“, y al q-art como un restaurante de precio más moderado, para llegar a más clientes supongo.

Nosotros visitamos el Q-Art:

El local: para acceder al restaurante hay unas empinadas escaleras que lo hacen totalmente inaccesible para personas con problemas de movilidad, nada más subir, a la derecha nos encontramos otro pequeño tramo de escaleras y llegamos al q-art. Este goza de unas excelentes vistas al paseo constitución gracias a unos grandes ventanales. Gracias a estos ventanales uno no sale corriendo de claustrofobia nada más entrar, el sitio es angosto, los techos son bajos, las mesas están unas pegadas a otras, pintado de gris y con poca luz me da la sensación de encontrarme dentro de una lata,… no me siento agusto.

Restaurante Q-Art Zaragoza

El Humo: en el restaurante q-art ,en la pared de la derecha nada más entrar, está el típico cartel del Gobierno de Aragón que indica “prohibido fumar“, bueno, pues yo creo que sólamente faltaba que fumaran las camareras, … totalmente insultante, vergonzoso, … el ambiente más sucio que he encontrado en un resturante en zaragoza. Llegamos al restaurante de los primeros, escásamente había dos mesas ocupadas y ni se me ocurrió imaginar lo que pasaría minutos después, no vi nadie fumando. La encargada de sala nos tomó nota, … poco a poco fue llegando gente al restaurante, muchos de ellos nada más sentarse lo primero que hacían era encenderse sus respectivos cigarros, incluso uno un purito, … enseguida me di cuenta del desastre, ante mi desesperación miré hacia la otra punta del restaurante a ver si es que a los no fumadores los separan del resto, con objeto de indicarle a la encargada que nos alejarán del humo…. nada, en la otra punta todo el mundo fumando también, sólo una esperanza, que el local tubiera unos sitemas de extracción capaces de limpiar el aire… otro fracaso, el humo no salía de allí, los techos muy bajos, sin ventilación, cada vez era más dificil respirar, …. me ahogo.

Restaurante Q-Art Zaragoza

Nos sacan el primer plato, el segundo, …. ya no aguantamos más, ni siquiera me termino el segundo… pedimos la cuenta y huímos. Salimos del restaurante con un olor asqueroso, como si hubieramos estado toda la tarde en un tugurio de cualquier lugar del cual nadie se enorgullecería haber estado nunca… horrible.

El ruido: el lugar es todo lo contrario a un sitio tranquilo para disfrutar de una cena con una conversación normal, muchísimo ruido, la gente gritando, lo que te obliga a gritar también si quieres conversar… y si a esto le añadimos que las mesas están a menos de un metro unas de otras, nos encontramos con que escuchamos las conversaciones de todo el mundo al igual que ellos escuchan las nuestras… no me gusta.

El servicio: el servicio es atento, educado, más que suficiente, aunque hay que tener en cuenta que el otro restaurante lo tenían cerrado (El Colette), por lo tanto quizás si hubieran estado los dos no hubiera habido tantos camareros, no lo se. Parte del personal era ya del anterior restaurante (La Sal), del cual eramos clientes habituales.

La comida del restaurante Q-Art: el ambiente era tan desagradable que apenas podíamos centrarnos en la comida, no obstante voy a hacer un ejercicio de abstracción intentando que no me influya en la crítica.

Nada más sentarnos nos traen una copita de cava invitación de la casa, gracias, muy buen detalle, no obstante, ya puestos ,¿por que no sirven cava aragonés? no me cansaré de decir que lo tenemos y muy bueno. Inmediantamente después nos traen un entrante, también invitación de la casa, gracias de nuevo, mientras esperamos a que nos traigan las comandas. Consistía en un trocito de pechuga de pollo rebozada, con una salsita, estaba muy rica.

De primero pedimos una ensalada con queso de cabra, para compartir, estaba muy lograda, bien presentada, el queso templadito, montado sobre un corte de pan entre los que se interponía una capa de mermelada de fresa, realmente buena.

Restaurante Q-Art Zaragoza

De segundo: nos apetecía pescado, le preguntamos a la metre si tenían pescados enteros para compartir, nos indica que no, que si que compran el pescado entero y muy fresco, pero que lo limpian lo trocean y lo guardan ya limpio… ¿me lo creo?, no. Pienso que comprarán el pescado congelado ya límpio, y para eso no voy a pagar 21 euros, que no digo que no esté bueno, pero es otra cosa. Por lo tanto nos decidimos por la carne: unas chuletas de cordero, la carne era muy buena, pero estaban excesivamente saladas, y unas carrilleras de cerdo con boletus edulis, bien presentadas, bien cocinadas, muy gugosas, ricas, pero al igual que las costillas, estaban demasiado saladas, pero en general bien. No obstante como he comentado antes no pude terminarlas por lo angustiante del lugar.

Restaurante Q-Art Zaragoza
Restaurante Q-Art Zaragoza
Restaurante Q-Art Zaragoza
Restaurante Q-Art Zaragoza

Cuando pedimos la cuenta nos sacaron unos trocitos de tarta rusa y dos tejas, obsequio de la casa también, gracias, … salimos corriendo (después de pagar claro).

El vino: muy amplia carta de vinos, cavas y champagnes, los precios bastante asequibles, nos tomamos un rosado enate cabernet, bien servido, frío, por 11 euros.

El precio: 53 euros, sin poder terminar la cena, caro.

En resumen: restaurante totalmente desaconsejable, salvo que seamos fumadores activos y pasivos, y que vayamos en grupo a “la juega”, claro que para la juerga yo creo que hay sitios más económicos.

Restaurante Q-Art Zaragoza

Cesáreo Alierta 4
50008 Zaragoza

Restaurante Q-Art Zaragoza