Nuestra valoración: 3,5 cachirulos de 5 posibles, restaurante recomendable

  • Fecha de la visita: Noviembre 2010.
  • Tipo de cocina: mercado, mariscos y pescados salvajes. Alta calidad.
  • Precio medio carta: 40 euros, precio medio cenas informales raciones 25 euros, tapas desde 1,8 euros.
  • Dirección restaurante: Plaza Santa Marta, Centro de Zaragoza.

Tengo que confesarlo, el restaurante La Tragantúa es uno de mis habituales sitios de tapeo de Zaragoza, su velador de verano me encanta, tiene todo lo necesario, sol y sombra, mesas cómodas, un buen servicio de mesas, y unos de los mejores productos del mar de Zaragoza, tanto sus mariscos como sus pescados, salvajes además. También sensacionales solomillos, y también he visto tomar paellas de marisco, aunque yo todavía no las he probado.

Restaurante La Tragantúa, Zaragoza

En invierno también me pierdo por allí, sus croquetas de jabugo las considero las mejores de Zaragoza, grandes y bien surtidas en su interior, caseras claro, y además recién hechas. Las vemos en el mostrador sin hacer y las fríen en el mismo momento en que las pedimos, un croquetón por 1,80 euros, más un vinito o una cañita, ideal comienzo de un tapeo.

Una vez dentro de la Tragantúa su barra nos puede enamorar, en pocos lugares de tapeo encontramos la calidad de esta barra, enormes y finas ostras, navajas, gambas de Huelva, gambas de Palamos, almejas, … , también algunos otros moluscos más modestos como los chipirones que a un servidor también le encantan a la plancha como los elaboran en la Tragantúa. Además suelen tener alguna cosa fuera de carta, como bolitas de solomillo trufadas, o golosinas de este tipo.

El salón del restaurante La Tragantúa.

La Tragantúa está en la plaza Santa Marta de Zaragoza, donde dispone de su terraza cuando el tiempo lo permite, contando esta tenemos tres espacios diferenciados: la terraza, la planta calle, con mesas para comer o cenar más la barra, y la planta inferior que es restaurante propiamente dicho que has sufrido una reforma y actualmente es sólo para grupos.

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La terraza es mi lugar preferido para el verano, si tenemos suerte de tener sitio, puesto que está muy solicitada. Cumple con una extraña dualidad, es reservada en cuanto a que estamos ligeramente apartados de la calle por donde transitan los viandantes, pero al mismo tiempo es muy indiscreta en tanto en cuanto vemos pasar a muchísima gente desde nuestra mesa. Y al fin y al cabo uno de los encantos de las terrazas es el entretenimiento que nos aporta el devenir de la gente.

La planta calle es una barra de tapeo, y dos o tres mesas sueltas donde también podemos comer o cenar informalmente, es una zona muy dinámica, muchos clientes entrando y saliendo, también un pequeño vivero con algunos bogavantes exhibiendo sus encantos esperando su hora. En la barra encontramos los mejores mariscos y también algún pescado fresco. Y cómo no las fabulosas croquetas de jabugo así como sus muy codiciadas almejas.

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En la planta baja está el restaurante. Por desgracia el salón inferior, elegante y recientemente reformado, sólo está disponible para grupos. La sala se conecta con la parte superior únicamente por una escalera, no hay ascensor. Desde mi punto de vista es el mejor sitio para comer marisco y pescados salvajes en los alrededores de la Plaza del Pilar, en el centro de Zaragoza.

La carta.

Como ya he indicado anteriormente la Tragantúa puede presumir de unos de los mejores mariscos y pescados salvajes de Zaragoza. Se trata de un restaurante de producto, algunas elaboraciones pero principalmente producto a la plancha, al horno, o frito.Encontramos tres diferentes interpretaciones, por un lado el tapeo, podemos tomar buenísimas tapas o raciones en la barra o bien en sus mesas de terraza, también cenas o comidas informales con raciones de muy diversos tipos y precios, principalmente del mar pero también algunas de tierra.

Y por último comidas o cenas formales en el comedor de la planta baja, con todo lo anterior y también pescados frescos, salvajes en su mayoría. En la planta calle creo recordar que también tienen una nevera donde exponen unos chuletones impresionantes.

El servicio de la tragantúa.

Hay una ligera diferencia entre el servicio de la sala inferior y el de la parte superior, aún siendo los mismos camareros, esto es lógico, puesto que la parte superior está más dirigida a encuentros informales con trato más directo, con más “roce“. Mientras que en la parte inferior las varias veces que he estado he notado más sosiego y tranquilidad. En ambos casos el servicio es correcto, sin exigencias de protocolo, pero muy acertado. Otro de los motivos por los que soy asiduo de su terraza, cuando hay, es por la rapidez del servicio, es de los pocos sitios que no tengo que esperar, pero que además tampoco me agobian, a mi ritmo, innumerables veces hemos ido con los niños, les hemos dado el biberón antes de tomar unas raciones y el servicio ha sido muy comprensivo, muchas gracias.

El producto de la tragantúa.

El restaurante la tragantúa es un restaurante de producto, de muy alta calidad, y con un preciso toque de cocina, principalmente de plancha. Como ya he comentado, abundan los mariscos, tanto moluscos bivalvos (ostras, navajas, almejas..) como los cefalópodos (calamares, chipirones, sepias, etc…). También otros tipos de mariscos, los crustáceos, como los bogavantes (gallegos o cántabros, los de verdad, que no tienen nada que ver con los económicos Canadienses), también podemos encontrar las excelentes gambas de Palamós o las finas gambas blancas de Huelva. Además encontramos algunos pescados frescos, salvajes, expuestos en las vitrinas, son dignos de probar.

En definitiva todo un mercado para los más sibaritas del pescado y marisco. También encontramos carnes de primera calidad.

El precio.

Uno de los problemas que podemos encontrar en los restaurantes basados en producto del mar de primera calidad es que al mirar la carta en los precios encontramos “S/M“, que no significa otra cosa que “Según Mercado“, puesto que el precio de estos pescados puede variar sensiblemente de un día a otro, al ser pescados salvajes.

No ocurre esto con los pescados de acuicultura, criados en cautividad y que tienen unos precios más constantes porque los criadores “sólo” tienen que ir y cogerlos, no dependen de los temporales, y de la suerte diaria en la captura.

Existe, habitualmente, una diferencia apreciable entre los pescados de acuicultura de los salvajes, criados en libertad y posteriormente pescados para su venta. Pero no sólo esta característica denota la diferencia de calidad, también el método de extracción, donde encontramos dos principales: la red y el anzuelo (también llamado pincho).

Los animales pescados con red sufren más agotamiento, perdiendo calidad su carne y además acelerando su proceso de descomposición, en contra los de “pincho” llegan en mejor estado a la lonja y son más valorados, y lógicamente más caros.

Habría que hablar también de las diferencias de precios y calidades de los mariscos, pero en otra ocasión.

Con esto sólo pretendo ilustrar que a veces nos pueden parecer exhorbitados los precios de los pescados en algunos restaurantes, pero que normalmente, como ocurre en la Tragantúa, están justificados puesto que seguro que al restaurante también le cuestan muy caros. Lógicamente no son para todos los bolsillos ni ocasiones, aunque bien merece la pena de vez en cuando hacerse un “homenaje” con uno de estos pescados.

Un consejo: para disfrutar plenamente de la comida lo mejor es olvidarse del precio, sí, que fácil, soy consciente de que no lo es. Esto hay que hacerlo parcialmente, y me explico: cuando vamos a un restaurante hay que ir con un presupuesto aproximado y una vez elegido los platos olvidarnos del dinero, habiéndonos previamente concienciado de que es un hobby (además de cultura) como otro cualquiera, no pensar en el mero hecho de la nutrición que nos hace pensar “en mi casa podría comer parecido por mucho menos“, por ejemplo cuando estamos en hotel no pensamos “en mi casa duermo gratis“, puesto que estar en un hotel nos aporta otras cosas y sensaciones que recordamos durante mucho tiempo.

En el restaurante la Tragantúa para una cena o comida tan copiosa como esta tendremos que pensar en gastarnos unos 50-60 euros por persona. No obstante fue excesiva, quizás deberíamos de haber suprimido algún plato, reduciendo así el importe total, recuerdo que otras veces nos hemos gastado en torno a los 30-40 euros, calculo que el precio medio de carta estaría en torno a los 40 euros. También podemos cenar con raciones por un precio medio de unos 25 euros persona. Teniendo en cuenta la calidad de los productos y el acertado punto de cocina, un precio adecuado.

La carta de vinos.

No es especialmente larga, pero sí muy cuidada y totalmente actualizada. Tienen también en la carta Champagne. Los vinos, como en todos los sitios van dirigidos al tipo de cocina. Los blancos son por excelencia los vinos que mejor maridan con el marisco, un Chardonnay, un Verdejo o también un cava o Champagne lograrán un buen equilibrio sensorial, nos limpiarán la boca entre bocados a la par que potenciarán algunos sabores de estos “bichitos“, sin abolir sus cualidades. Ciertamente no todos los blancos son iguales, ni todos los mariscos tampoco, pero una buena elección puede ser un aromático nuevo Rueda, que es la opción elegida en nuestro maridaje. Con los pescados pasa algo parecido, pero más acuciado puesto que existe mucha más diferencia entre unos y otros por lo cual además de que cada pescado y elaboración requiere un vino aquí el abanico se amplia dando cabida también, a veces, a vinos tintos con según que pescados. No era este el caso, puesto que tomamos un rodaballo al orio que se entendía a las mil maravillas con el Rueda.

El vino que tomamos.

Tomamos un Naia 2009. Un verdejo, D.O. Rueda. Un vino francamente Rueda, muy aromático y con fondo tropical, presentando al final ese característico amargor de la uva verdejo. Servido muy frío, en cubitera al lado de nuestra mesa. Creo recordar que la botella cuesta entre 16 y 18 euros, más o menos. Fue una acertada opción para nuestros platos.

Restaurante La Tragantúa, Zaragoza

Comimos en la Tragantúa.

Mariscos para compartir, unas croquetas para cambiar el ritmo y luego un sensacional rodaballo.

Ostras y almejas de carril: Gigantescas y finísimas ostras, acompañadas de unas almejas de Carril. Las almejas de Carril son consideradas las mejores del mundo, su nombre proviene de su origen Carril (Villagarcía de Arousa), Pontevedra. Pertenece a la especie babosa, autóctona de Carril, este bivalvo es cuidado con celo en Carril, primando sus condiciones biológicas al detalle para lograr un hábitat ideal.

Restaurante La Tragantúa, Zaragoza

Las ostras eran Holandesas, buenísimas y con un largo fondo en el paladar, muy finas, y enormes. Nos comentó el camarero que suelen tener ostras Gallegas pero que estos días debido a los temporales servían estas ostras, que dicho sea de paso, son muy valoradas en todo el mundo.

Gambas de Palamos y gambas blancas de Huelva: Un divertido plato, a la par que sensacional. La mejor forma de captar las diferencias organolépticas de alimentos parecidos es probarlos al mismo tiempo, como en este caso, es algo muy recomendable para entrenar nuestro paladar, o más bien nuestro cerebro, a archivar los diferentes sabores, texturas, aromas y formas.

Restaurante La Tragantúa, Zaragoza

Como se puede ver en la foto, la gamba de Palamos es de color rojo intenso y algo más grande que la gamba blanca de Huelva. El sabor de ambas también es muy distinto, la de Palamós es muy intenso mientras que la de Huelva es más suave. Ambas son muy apreciadas, y en lo que a mi respecta muy recomendables.

Navajas a la plancha: grandes y finas. Habitualmente las navajas grandes suelen tener una textura algo “gomosa“, no era el caso, en boca se partían con facilidad. Muy limpias, otro problema que podemos encontrar es la presencia de arena, tampoco lo encontramos. Y por último el punto de plancha, preciso, es muy importante no tener ni poco ni mucho tiempo las navajas en la plancha.

Restaurante La Tragantúa, Zaragoza

Las croquetas de la Tragantúa: si este plato fuera más clásico sería un cuadro. Pero no por ello deja de ser menos interesante, son croquetas de jabugo, caseras, grandes y muy buenas. Casi siempre que paso por la Tragantúa me como una de sus croquetas, ya es una tradición.

Restaurante La Tragantúa, Zaragoza

Rodaballo salvaje al Orio. El rodaballo es un pescado blanco muy sabroso, de complejo gusto y textura juguetona, en el centro la carne presenta una consistencia media, mientras que en los extremos se compone de lágrimas que en el paladar nos alejan de la monotonía. La piel exterior, habitualmente con partes tostadas, tiene un sabor más intenso, que mezclada con la carne superponen sabores en el paladar. El producto en este tipo de elaboraciones es fundamental, la calidad de este era indudablemente suprema. También es importante el punto de cocina, muy acertado. Todo un deleite para nuestro paladar.

Restaurante La Tragantúa, Zaragoza

Postre: lágrimas de chocolate. Un postre casero muy goloso. Aunque ya estábamos totalmente saciados.

Restaurante La Tragantúa, Zaragoza

Resumen o opinión del restaurante La Tragantúa.

El restaurante La Tragantúa está en el mismo centro de Zaragoza, en la Plaza Santa Marta, a pocos metros de la Plaza del Pilar. Para el verano cuenta con una terraza con todo lo necesario para tomar un tapeoen condiciones“, en la planta calle encontramos una barra repleta de los mejores productos del mar, y es en la planta inferior donde se ubica el restaurante propiamente dicho, con sólo cinco mesas. Tanto en barra, como en terraza o restaurante podemos tomar unos de los mejores mariscos de Zaragoza, desde selectas ostras, hasta chipirones, pasando por gambas, almejas, navajas, … Además en mesa podemos degustar impresionantes pescados salvajes. La carta de vino no es demasiado larga, pero si muy acertada y actualizada. El servicio es correcto, pero no orientado a la contemplación sino práctico, eso sí, muy atento y rápido. En cuanto al precio, en barra y raciones lo que queramos gastarnos, desde 1,80 que cuesta una croqueta de jabugo hasta unos 50 ó 60 euros para una mesa con los mejores productos, pasando por una cena informar de raciones por unos 25 euros persona. En resumen un lugar que hará las delicias de los sibaritas del mar.