Nuestra valoración: 4 cachirulos de 5 posibles, restaurante muy recomendable

  • Dirección: Plaza San Pedro Nolasco, Zaragoza.
  • Tipo de cocina: mercado, carnes, pescados.
  • Precio: menú degustación 39 euros (todo incluido), carta entre 35 y 60 euros.
  • Fecha de la visita: abril 2012

A veces nos llevamos sorpresas, sobre todo cuando vamos a un restaurante con una idea preconcebida, como me ha ocurrido a mi en el restaurante Antonio, Zaragoza.

Eso que esperamos de un restaurante, las expectativas, es algo cognitivo, que lo fraguamos en nuestra cabeza, fruto del proceso mental de mezclar experiencias propias y opiniones de otros, a veces racional y a veces no tanto.

El caso es que yo, sin mayor información que el hecho de me habían contado que el restaurante Antonio había sido traspasado, fui a este restaurante con un par de ideas, “que bien comí aquí la última vez que estuve”, y la otra “seguro que ahora no como tan bien, habrán cambiado y será un desastre”…. groso error.

restaurante antonio, zaragoza

A medida que avanzaba la comida fui, pacientemente, sometiendo al tortuoso interrogatorio de campo a la camarera, sobre el nuevo negocio“, sorprendido (en contra de mis erróneos pensamiento) de lo bien que estaba comiendo, ¿qué tal les va?, ¿mantienen la carta anterior? ¿notan la crisis?, … etc…. y el resultado fue que una de mis premisas era errónea y la otra caía “de facto”:sí, el restaurante a sido traspasado, pero al hijo de Antonio, que ya hace muchísimos años que es el Chef del restaurante… y que la única variación en la carta era que ahora Sergio, el Chef de siempre y ahora propietario, puede incluir nuevos platos más actuales y con toque más personal… perfecto.

El salón del restaurante Antonio.

En el centro de Zaragoza, en la Plaza San Pedro Nolasco, una puerta blanca, sin llamar la atención, espera paciente que algún afortunado la cruce y descubra su salón, asimétrico, de líneas curvas y cristaleras translúcidas como paredes de fondo, que lo dotan de esa impagable luz natural de día, al mismo tiempo que ,al no permitir ver a su través, nos reserva de distracciones externas y nos permite concentrarnos en nuestra mesa, y disfrutar de un ambiente muy tranquilo y sosegado.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

Mesas vestidas de elegancia, suave y sorda, sin estridencias, tonos blancos y grises nos acompañan, espacio entre mesas y distribución aleatoriamente organizada, sin uniformidades abruptas. Qué poco me gustan las distribuciones uniformes. Y que agradable me encuentro cuando hay mesas de dos, otras de cuatro, otras de grupo, redondas, etc, que singularizan el microcosmos en que nos sumergimos en cada inmersión gastronómica, y acentúan nuestro ser.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

En la parte exterior del restaurante, en la plaza San Pedro Nolasco, disponen de terraza, la mitad de las mesas están dispuestas sin mantel para poder tomar unas raciones de tapeo, o las visten sin se desea para cenar, y la otra mitad están ya dispuestas para comer o cenar en la calle. Todo lo que sirven en estas mesas es elaborado en el restaurante igualmente que si se tomara dentro del mismo. Sin duda una excelente opción de cara a la temporada estival y por donde yo seguro que me pierdo alguna tarde, y como no, la salvación de los fumadores.

Me comentaron también que celebran eventos en el restaurante, bodas, bautizos, grupos, etc, que lo cierran para grupos si es necesario, y elaboran menús especiales adaptados a la ocasión.

El servicio.

Actualizado, recuerdo antaño que el servicio del restaurante Antonio perfilaba, con punta fina, las maneras clásicas barrocas del ya en desuso alto servicio Francés. Ahora es un servicio más práctico, no “de escuela”, simpático, conocedor de la carta y sin materializarse en manteras ortodoxas.

Ela, la mujer de Sergio, el Chef, dirige la sala, ayudada de otro camarero, al ser un salón con capacidad para 30-35 personas no tienen problemas de tiempos, no nos estresan con los corre-corre de otros restaurantes donde los camareros parecen estar en una maratón, siempre corriendo. En el restaurante Antonio incluso si tienen tiempo llenan las copas de vino, pero en ningún caso sin desatender lo fundamental de otras mesas, la comanda.

La carta.

Fundamentalmente una cocina de mercado. Mantienen la carta , como siempre su especialidad en arroces de pescado y marisco, sus afamados chipirones fritos y su foie casero.

He preferido hacer unas fotos de la carta y ponerla ¿es posible más información?, no lo creo. Como pueden ver está también traducida al inglés. Como supondrán el motivo no es otro que el hecho de que recibe muchas visitar de extranjeros debido a la histórica fama, con razón, del restaurante.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

 

 precio del restaurante antonio, zaragoza

Como se puede ver tiene todo lo necesario, entrantes fríos, caliente, carnes y pescados. Observar también al final de la misma que existe un menú degustación que es el que nosotros tomamos, a tener en cuenta que los segundos platos de este menú son platos de la carta, no de toda la carta sino de los que ofrecen ese día, según mercado supongo, en vista de nuestra experiencia tengo que recomendar este menú degustación, es muy bueno, muy abundante y con variedad suficiente para elegir, un éxito.

Los precios vienen con iva incluido, se agradece.

El precio del restaurante Antonio.

El menú degustación, que nosotros tomamos, 39 euros “full equip”, aperitivo de bienvenida, tres primeros a compartir, un segundo para cada uno (a elegir entre varios posibles, de carta), postre para cada uno (a elegir entre varios, de carta), y café. Un menú muy copioso y de excelente calidad, muy recomendable, sobre todo para los que tenemos buen apetito.

La carta, podemos comer desde unos 35 euros hasta 60 euros, más o menos, según platos, vinos, etc.

El vino que tomamos.

En primer lugar comentar que los vinos que entran en el menú degustación me gustaron mucho, han apostado por referencias menos comerciales pero que sin embargo desarrollan una gran labor enológica elaborando caldos de muy buena calidad.

Recuerdo perfectamente que el tinto era un Mingua, pero al ser un segundo pescado nos decantamos por un rosado, un “Homenaje” de Bodegas Familia Belasco, un buen vino, muy goloso y apetecible, tanto es así que nos terminamos la botella antes de llegar a los segundos, me moría de vergüenza pensando en cuando viniera la camarera a rellenar la copa y viera la botella ya vacía,…. cosa que ocurrió claro está, sudores fríos, explicaciones ya rosáceas por el vino, y un… ¿sirven vino por copas?, es que para el entrecot preferiría un tinto, penosa escusa, pero que no dejaba de ser verdad. Sí, fue la respuesta, y una sonrisa se dibujó en mi cara, me atormentaba la idea de tener que comerme el entrecot con agua… no podía ser, y no fue, una copita de tinto, muy rico.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

Una pega, nos dejaron la botella de rosado, muy frío, perfecto para tomar, pero en una cubitera pero sin hielo,… podría argumentar que lo engullí, cual tarro de miel en boca de oso, para que no se calentara, pero sería mentira, me lo bebí porque entraba sólo y soy un glotón, pero si hubiera tardado en tomarlo se hubiera calentado, o le hubiera dicho a la camarera que me echara hielo en la cubitera, mucho mejor esto segundo, y lo recomendable.

Lo que comimos.

Como he indicado, el menú degustación, 39 euros “todo incluido”. Aquí lo detallo.

Como aperitivo de bienvenida un sorprendente paté de cordero lechal con salsa de violeta, cordero para untar, todo un invento, y cuyo sabor no engaña, muy rico y diferente, gracias.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

Foie con perlas de violetas, crema de zanahoria, mantequilla y frutos secos. Sensacional foie elaborado en el propio restaurante, potenciado la sensación del sabor con sal mandón en cúspide, como ocurre con los grandes foie este experimenta en nuestro paladar una transformación con el dulce de sus compañeros de plato y la sal maldón, un plato obligatorio para los amantes del foie, buenísimo.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

Alcachofas en tempura con ali oli de almendra tostada. Expectacular plato, nuevo en el restaurante, maravillosa la mezcla de este fantástico ali oli con unas alcachofas al punto perfecto de tempura, muy recomendable. Desde el traspaso, el chef de siempre, Sergio, incluye algunos platos más actuales, como este, que como puede verse siguen la misma línea del restaurante, el mejor producto y un toque “quirúrgico” en el fogón.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

Risotto con cresta de queso patamulo. Idóneo punto de arroz, contundente plato de complejo sabor, equilibrada acidez y textura suave. Una vez terminado el plato nuestro estómago ya nos va avisando… ojo, que estamos en los entrantes y estoy al 80%.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

Dorada salvaje a la sal. Inolvidable, muy recomendable también, a la par que en la línea… enorme. Ya nos indicaron al pedir que eran doradas grandes, pero no pensábamos que tanto, porque este es un segundo plato para una persona, lo que en muchos restaurantes hubiera sido para dos perfectamente, y además hubiéramos dicho “lógico era enorme, tiene que ser para dos”. Tanto fue así que no pudimos terminarla, casi llorando dejamos un trozo en el plato. Una vez asada nos la presentaron en mesa, y se la volvieron a llevar a cocina para “diseccionarla”, vamos, para emplatarla. Destacable además del tamaño la alta expresión de su carne en el paladar y su jugosa textura.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

Entrecot de buey a la plancha. Sólo me cabe pedir a Dios gracias por crear a estos animalitos a de permitirme comérmelos, lo siento, es duro, pero es la evolución. Tremendamente rico, de los mejores que he comido, también lo elaboran a la pimienta, una carne con un sabor profundo, peculiar, nada que ver con un entrecot típico, sin lugar a dudas pondrá en el paraíso a cualquier amante de las carnes.

restaurante antonio, zaragoza

¿En qué se diferencias unos entrecot de otros?

He probado, quizás al igual que usted, multitud de entrecot, y llama la atención la diferencia entre unos y otros. Siendo todos un corte claro de una pieza, algunos son pequeñitos, otros, como este enormes, algunos son de color claro, rosáceo, otros oscuros, casi morados, algunos tienen una textura compacta otros más esponjosa, y lo más importante su sabor, algunos es suave y otros tienen un intenso sabor. ¿Por qué?.

Sintetizando mucho, o muchísimo según quien lo lea, esto es función de estos factores: la raza del animal, los años de crianza, la alimentación y el método de crianza. Estos factores no son independientes sino que están relacionados y unos afectan sobre otros, por ejemplo, un animal más viejo será más grande, pero dependerá mucho de su raza y de su forma de alimentación.

Al lío: si el entrecot es pequeño es que el animal es pequeño, lógicamente, por lo que podemos pensar que es más joven, mala señal, porque la carne será mas suave y rosácea con poco sabor.

Si el entrecot es grande todo lo contrario, el animal es más grande, que parece que esto viene dado de que es más viejo y por lo tanto su carne es más densa, y roja, será de mayor intensidad su sabor, un entrecot mejor.

Ahora estos conceptos básicos los metemos en la “turmix” de la raza, porque hay razas, como las Irlandesas que son más grandes y con menos tiempo tenemos un entrecot mucho mayor, y además tenemos que aportar un factor clave: la alimentación, nada que ver un animal que se está criando en completa liberta, en los valles de Irlanda, los de Esla, los del Pirineo, Asturias, Cantabria,Vascongadas o Navarra con la carne que sale de un animal criado en una granja entre cuatro paredes con pienso artificial, nada que ver la calidad ni el precio, como es lógico.

Entonces ¿cómo saber si nos dan un buen entrecot?: lo más importante su sabor, cuanto más intenso mejor, luego el tamaño, debe de ser grande, su color tiene que ser oscuro y la grasa amarillenta, y otro sutil aspecto, las infiltraciones, ¿y eso qué es?, pues son lo que habitualmente llamamos las “vetas de grasa” que aparecen entre la carne al hacer el corte, es bueno que haya muchas y finas, porque lo dotan de mas jugosidad en la plancha y un mejor sabor.

Y lógicamente falta la mano experta que le de el toque perfecto en la plancha, idealmente según muchos cocineros, sólo se debe de dar la vuelta una vez al entrecot… pero en la cocina no hay reglas fijas, “cada maestrillo tiene su librillo.”

Sorbete a la menta. Muy rico y refrescante, ideal para rebajar todo lo anterior.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

Carpaccio de piña con helado. Perfecta combinación e ideal presentación, también una muy buena opción para la pantagruélica comida a la que hemos sometido a nuestro resignado estómago.

Restaurante Antonio, Zaragoza.

Opinión y resumen del restaurante Antonio, Zaragoza.

En la plaza San Pedro Nolasco, en el centro de Zaragoza, un resturante con muchísimos años a la espalda, que ha sido recientemente traspasado, pero con truco, esto porque Antonio, el propietario, se lo ha traspasado a su hijo Sergio que siempre ha dirigido la cocina del restaurante, por lo tanto no ha cambiado realmente nada, bueno sí, porque ahora Sergio incluye algunos platos más actuales y han remozado el salón, siempre manteniendo la esencia de este restaurante, su carta de mercado, su seriedad y su apuesta por el mejor producto y las raciones abundantes. Disponen de una carta con la que podemos comer entre 35 y 60 euros, pero es muy recomendable su menú degustación de 39 euros, con aperitivo, tres primeros a compartir, un segundo por persona (platos de carta), un postre por persona (de carta), vino, agua y café, todo incluido, iva incluido. Un menú de altísima calidad tanto en producto como en cocina y muy copioso. A tener en cuenta su terraza, donde podemos comer o cenar al aire libre, o también tomar raciones, todo de la cocina del restaurante.
En definitiva un restaurante muy recomendable, de visita obligada, del que dificilmente saldremos decepcionados.