Nuestra valoración: 3 cachirulos de 5 posibles, restaurante recomendable

El restaurante Kiko ha mejorado de local. Ha cambiado de ubicación a la un nuevo comedor en la calle Pablo Ruiz Picaso 10, Zaragoza. (Teléfono de reservas 976 525307)

Continúa elaborando sus fantásticos asados de lechal en horno de leña, ahora en un salón mucho más acorde a la calidad del plato. A tener en cuenta que ahora ya no hace asados para llevar, el principal motivo es que ahora tiene un salón para 90 personas y necesita el 100% de la capacidad del horno para los asados del local, porque llena.

restaurante casa kiko zaragoza

Qué comer en restaurante Kiko:

La esencia fundamental del restaurante casa Kiko, sus asados al estilo Aragonés, con patatas, en horno de leña, pervive invariable, así como sus ensaladas, solomillos, el foie con salsa de uvas y su rodaballo.
Como novedad en su carta aparece un menú cerrado de 25 euros en el que entra también el lechal asado. Aunque para los amantes de este manjar, entre los que me incluyo, sin duda la visita al restaurante Casa Kiko pasa por un asado de encargo, para dos personas mínimo, porque va por cuartos, en cuyo caso recomiendo encarecidamente un entrante a compartir y el asado, no más, porque sino no podremos comernoslo y …. podríamos incluso llorar de velo en la bandeja y no poderlo terminar.

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Qué Beber en restaurante Kiko:

La carta de vinos continúa siendo reducida y con precios asequibles, entre 10 y 20 euros, precios por debajo de lo habitual en los restaurantes para este tipo de vinos. Si nos gusta el buen vino es un buen sitio para pedir un vino “en condiciones”, porque no nos dolerá el bolsillo, como comprenderán lo que procede es un buen tinto con barrica.

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La mesa que yo pediría:

El restaurante Casa Kiko tiene ahora otra característica muy difícil de encontrar, algunas mesas redondas, un grande para grupo de, calculo a ojo, unas 12 personas, y otra más pequeña ideal para 4 ó 5 personas. Les recomiendo si van Casa Kiko solicitar estas mesas al hacer su reserva, que suelen estar muy demandadas, porque una mesa redonda anima mucho la conversación facilita la alegría en el grupo, desapareciendo los rincones, todo el mundo está en el centro de la mesa.

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En caso de no estar disponibles el otro sitio donde me gustaría a mi sentarme es al lado de las vidrieras, porque también la luz natural que entra de la calle es muy positiva para mejorar la calidad de una mesa, es algo que aunque parezca un poco “raro”, he comprobado muchas veces que las mesas con luz natural son mucho más distendidas y satisfactorias.

Lo que yo pediría en el restaurante kiko:

Para dos personas, una ensalada, el tipo ya dependerá de nuestras preferencias, un cuarto de lechal, una botella de vino, y un postre para compartir. Para cuatro personas pediría una ensalada y una ración de foie con salsa de uvas, es impresionante, y medio lechal, o si nos gusta también el cochinillo podemos pedir un cuarto de lechal y otro cuarto de cochinillo (el precio es prácticamente igual), el postre lo decidimos al final, cada cual que decida, porque seguro que los “triperos”, como un servidor, no podremos con el postre (porque nos habremos puesto “morados”), pero los más lamineros, seguro que agradecerán un postre, en cuyo caso recomiendo la piña. Para grupos más numerosos, ensaladas y foie, un plato para cada tres personas, y luego asados de lechal y cochinillo según preferencias (un cuarto para cada dos), postres al final según cada cual.

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La acústica del restaurante Casa Kiko.

Unos días antes de escribir estas líneas estuve escuchando una muy interesante exposición sobre acústica en restaurante del Dr. Francisco Martinez, profesoer de la Escuela de Ingenería de la Universidad de Zaragoza, y director del grupo de Vibroacústica de la Universidad de Zaragoza, donde expuso clara y meridianamente algo de lo que yo hace tiempo que “gruño”, el problema de los restaurantes imposibles por su ensordecedor ambiente. Símplemente es imposible salir “contento” de un restaurante en el que tenemos que gritar para hablar con nuestro vecino de codo, saldremos con la cabeza hueca y un montón de lagunas de lo que hemos dicho y oído. Después estuve charlando personalmente con el, con un vino, que es como mejor se charla, y continuamos “metiendo el dedo en el ojo”, a los restaurantes que no tienen en cuenta a nuestos olvidados oídos.

Me viene que ni “pintado” para detectar otra gran ventaja en este salón, su acústica. El anterior salón del restaurante Casa Kiko adolecía de un ruido ensordecedor en la sobremesa, hacíendola prácticamente inexistente. Sin embargo ahora podemos disfrutar del placentero momento de la sobremesa, con copas, etc, pudiendo charlar amigablemente sin salir con “la cabeza como un bombo”. Se agradece.

Opinión del restaurante Kiko, Zaragoza.

Sin ninguna duda los mejores asados de Zaragoza ahora tienen un salón “como Dios manda”, y podemos disfrutarlos mucho más que antes… eso sí, como siempre sólo previa reserva de con al menos 4 horas de antelación, y en fin de semana más porque se llena.