Atardecer en la Expo

El sábado 21 de Junio teníamos ganar de visitar uno de los restaurante que ha montado alguno de los países expositores y como estamos un poco cansados de tanta fila decidimos visitar alguno de ellos en el que se nos permitiera reservar para acudir a la hora que nosotros deseáramos y uno de ellos en el restaurante de Bélgica, que una vez que entramos con nuestro pase nocturno (a partir de las 20 horas) nos dejo reservar para las 22:00 con lo cual nos dio tiempo a ver otros pabellones y acudir a dicha hora al restaurante sin espera ninguna.

Al restaurante belga se accede por la parte baja del pabellón si bien hay que subir unas escaleras donde nos encontramos con un restaurante coqueto en el cual hay disponibles unas 7 u 8 mesas.

Como detalle (a lo mejor por la alta potencia de los focos) nos encontramos con una jarrita de agua cortesía de la casa para refrescarnos de los calores del exterior mientras decidimos que cenar.

Una vez que nos entregan la carta lo primero que observamos es lo extensa que es cervezas, tanto barril como botella, con un precio que oscilan desde 3,5 hasta 5,50 dependiendo el tipo de ellas (de trigo, trapenses, de abadía, negra, etc) nos decidimos por una Palm (pilsen un poco tostada) muy rica.

A la hora de elegir plato preguntamos a la amable camarera que nos atiende y nos dice que los platos son generosos, con lo cual en lugar de pedir algún entrante a compartir (entre 12-18 euros) pasamos directamente a los segundos (22 a 25 euros) y si nos quedamos con apetito ya pediríamos algún postre (7 a 10 euros).

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Nos decantamos por los distintos solomillos que ofrece la carta los cuales vienen con guarnición incluida en el precio, patatas fritas y ensalada. El solomillo de ternera estaba muy bueno y puede que hasta justifique su precio.

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El de cerdo gracias a sus patatas rellenas que acompañaba también merece la pena probarlo.

Una vez terminada la cena y como la verdad, nos quedamos satisfechos no hizo falta que probáramos los postres, asi que para la siguiente vez, pues el chocolate belga es famoso (este se come no se fuma :) ).

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En resumen, creo que es un sitio que volveremos aunque su precio sea un poco mas elevado que el de sus compañeros alemanes, mexicanos,… pues la calidad de sus productos es muy buena y sobre todo el poder realizar reserva para mas tarde de las 8:30.