Noviembre 21st, 2008 Restaurante Bal d’Onsera Zaragoza
Nuestra valoración: ![]()
- Teléfono de reservas: 976 203 936
- Dirección del restaurante: Blasón Aragonés 6, 50003, Zaragoza
- Tipo de cocina: Alta cocina de vanguardia. Autor.
- Precio: precio medio del menú degustación 82 euros
- Fecha de la visita: mayo 2010
Lo más fácil para un servidor sería empezar a describir excelencias de mi visita al restaurante Bal d’ Onsera, Zaragoza, con ello aparentaría tener una valoración en restauración como los más afamados críticos gastronómicos que, negro sobre blanco, nos intentan decir cómo comer para ser más “pichis“.

También evitaría algún que otro “cabreo” ajeno por no exaltar al primer, y único hasta al momento, restaurante de Zaragoza que tiene una estrella Michelín. Además, y por si fuera poco, incluso yo me quedaría más tranquilo, ¿por qué?, pues porque soy consciente de la importancia para Zaragoza de tener un restaurante con una estrella Michelín, que desde el punto de vista turístico es un punto a su favor.
La valoración de un restaurante es subjetiva, irrefutable afirmación, pero al fin y al cabo no deja de ser algo numérico y cuantificable, que se podría simplificar con un modelo algo parecido a este:
Valoración = ( c1*p1+c2*p2+…+cn*pn ) / n
donde los pn son los parámetros valorados, y los c1 son los coeficientes que subjetivamente cada uno aplicamos dependiendo del peso del parámetro en cuestión para nosotros mismos.
Pues con un modelo de este tipo, a un servidor, se le cuece que los coeficientes del modelo de los “estrelladores” debe de variar según la presión atmosférica, el ipc, el ibex35 o alguna conjunción astral ancestral, porque si no, al menos yo, soy incapaz de comprender como algunos otros restaurantes de Zaragoza no gozan de estos galardones.
Y que conste que me alegro infinitamente por el estrellato del restaurante Bal d’ Onsera , que deseo se perpetúe en el tiempo, que no contradice, al menos según mis criterios, que el que escribe o cualquier otro cliente, no entendamos en que mundo viven los que promocionan la cocina de cinturón apretado y cartera alegre en detrimento de la que requiere una buena siesta sin conflictos cognitivos por su coste.
Intentaré no extenderme demasiado en los distintos apartados de este artículo-crónica-crítica y como se llame, porque entiendo que el que va a un restaurante como la Bal d’ Onsera, debe de asumir el riesgo de que lo que encuentre no sea lo que desearía, pero tampoco pasa nada, porque sólo desde la experiencia valoraremos más lo que tenemos, lo de siempre.
El local de la Bal d’ Onsera.
Blanco, amplio, desahogado, pero poco discreto. Sólo 5 mesas redondas, para 4 comensales sin agobios, donde también nos ubican si vamos dos, como en nuestro caso, de forma que teníamos una gigantesca mesas para dos, perfecto. Las sillas se nos antojaron incómodas al verlas pero sin embargo fueron muy cómodas. Comentaba poco discreto porque a pesar de estar las mesas muy bien separadas, al haber un silencio casi sepulcral, las conversaciones viajan de mesa en mesa y casi hay que susurrar para hablar, aunque lógicamente dependerá del resto de comensales que ocupen el local del día de la visita.

El servicio.
En ningún momento empatizó con nosotros, quizás sea la forma de no alterar las condiciones óptimas para la degustación de los platos, no lo se, pero a mi me gusta que me pregunten por nuestra comodidad, o si nos dejamos un plato casi sin tocar (cosa que ocurrió) se interesen por el motivo, etc… Por otro lado, en muchos casos cuando nos presentaban el plato no entendíamos el nombre de este, por no hablar bien Castellano la camarera. Entenderán que me es indistinta la nacionalidad pero no el no entender lo que me dicen, al menos en un restaurante donde uno va con todos los sentidos alerta. Como bien dice nuestra Constitución Española, en España todo el mundo tiene el derecho de hablar Castellano y la obligación de saberlo.
La carta de vinos.
Subida de tono, ya estamos como antes, si vamos a un restaurante de este renombre debemos de pensar en gastar dinero, la cocina, el producto, …. es algo muy subjetivo, pero las botellas de vino le cuestan lo mismo a ellos que a otro restaurante, y sin embargo tienen un precio sensiblemente superior, es un hecho.
La carta.
En el restaurante Bal d’ Onsera podemos comer a la carta o el menú degustación. A la carta encontramos platos “para empezar”, los “para continuar” y los postres. Varían los precios de los platos entre 18 y 36 euros el plato y los postres 9 euros.
El menú degustación cuesta 72 euros más la bodega.
Tanto los platos como el menú degustación son platos de alta cocina, con múltiples ingredientes, reasignación de características en el plato y diseños excelentes en cuanto a presentación, juegos de texturas y temperaturas, sutiles combinaciones conformadas con los mejores productos. Pero sin embargo de cantidades exiguas, porque no nos olvidemos que comer es eso, comer, y si uno después de comer tiene hambre pues humildemente pienso que no ha comido.
El vino de nuestra comida.
Tomamos el menú degustación, en el cual no entra la bodega. Este menú no está detallado en la carta, por lo cual dificilmente podremos pedir un vino correcto para maridarlo, salvo que tengamos capacidades adivinatorias, que no es el caso, tampoco nos informaron de su contenido al pedirlo, de forma que decidimos pedir el universal “maridador“, el cava. En este caso un cava “a priori” de cavas Colet.
Servido a perfecta temperatura y mantenida esta durante toda la comida, nos sirvieron las copas durante el desarrollo de la degustación. Se trata de un buen cava, bien estructurado, de burbuja fina constante. Muy expresivo en su evolución, con ligero amargor final. Un buen cava.

Sin embargo, y casi a modo de anécdota, al terminar la botella aparecieron residuos, sedimentos, seguramente fruto de un degüelle incorrecto de la botella, momento en el cual los sedimentos, generados durante la fermentación en botella, previamente de haberse removido para que se sedimenten en el cuello y posteriormente congelado este, se sacan de la misma justo antes de encorchar. Todo esto es una labor de la bodega, que nada tiene que ver el restaurante.
El precio del restaurante Bal d’ Onsera, Zaragoza.
Tomamos el menú degustación más una botella de cava, por un total de 164 euros, que son 82 euros por persona. Por este precio uno espera que le sorprendan, que le emocionen, salir saciado y decir “a merecido la pena“. Pero no fue el caso. Por lo tanto mi valoración del precio confrontado con lo que recibí no es satisfactoria.

Comimos en el restaurante Bal d’ Onsera.
El menú degustación, un menú estrecho y más o menos largo. Conformado por un aperitivo, cuatro platos y dos postres. No adecuado para dilatados estómagos, quizás, como el del que suscribe.
Entrante: espuma de huevo trufada sobre crema de garbanzos junto a calabacín y espaguetis de cebolla. Un sutil aperitivo.

Borrajas con centollo. Una sugerente mezcla de sabores, y una muy lograda textura de la borraja, con un punto crujiente.

Salmonete en caldo de mejillón de roca. Excelente salmonete con un, más visual que paladar, caldo de mejillón.

Morro de ternera. Morro de ternera con expresión amarga. Como anécdota: nos dejamos uno de los dos platos y no nos preguntaron el motivo, se limitaron a recogerlo sin decir palabra.

Solomillo de ternera. Se deshacía en la boca, buenísimo, lástima que era casi anecdótico.

Primer postre: queso con cítricos. Atrevido juego de sabores amargos, un postre muy refrescante.

Espuma de crema catalana. Una filigrana culinaria, pero tan suave en el paladar que casi pasa sin dejar constancia.

Opinión del restaurante Bal d’ Onsera.
El restaurante Bal d’ Onsera es un restaurante de alta cocina, de platos minimalistas, creados con acrobacias y malabares culinarios de puntos perfectos de cocina, sutiles cambios de contexto en los productos y presentaciones elitistas en los platos. Ahora bien, como experimento de laboratorio es perfecto, pero quizás no si tenemos que pagar los 82 euros por persona que nos puede costar el menú degustación, siendo este, además, no demasiado copioso. Es el primer, y único hasta la fecha, restaurante de Zaragoza en lograr una estrella Michelín, que sin duda se merece y deseamos que mantenga. Como pueden ver tengo la poca vergüenza de decir lo que pienso, cosa que se traslada en seguir haciendo amigos, pero no pasa nada, me vale conque alguien agradezca mi franqueza.

Comentarios, Críticas y Opiniones.
27 Respuestas en “Restaurante Bal d’Onsera Zaragoza”
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Noviembre 14th, 2011 a las 10:35
Para Gonzalo, le voy a contestar brevemente: No me gusta que me peloteen, al personal de sala tampoco le gusta hacerlo, pero a veces hay que reconocer que entra dentro de su “labor” porque hay a quién le gusta, pero es distinto pelotear que interesarse por el bienestar de los comensales, sobre todo cuando se llevan un plato enterito de nuevo a cocina, un “¿no les ha gustado?”, “¿está todo bien?”, a la hora de recoger los platos no molesta,no es peloteo, es educación. Dice que no me cree cuando comento que no entendía a la persona que me traía los platos cuando los presentaba, pues le puedo asegurar que la chica no hablaba castellano ni a medias, ¿qué quiere que le diga?, si quiere pregunte en el restaurante el personal que tenían para esas fechas, es algo tan sencillo de validar que no merece más palabras. Tampoco se cree que me quedé con hambre, pues sí, me quedé con hambre, y a mi me gusta cuando voy a comer a un restaurante, independientemente del nivel y precio, salir comido, sino no lo llamaría ir a comer… podríamos decir ¿vamos a una exhibición de cocina al restaurante Bal d’ Onsera donde incluso, por 80 euros por persona, nos permiten probar un poquito de cada creación?, pero eso sí, luego a comer nos vamos a casa.
Finalmente me gustaría agradecerle que haya incluido su nombre y apellidos, como yo lo hago, dando la cara, está muy bien tener diferentes puntos de vista, esto enriquece, yo doy mi opinión y usted la suya. Por desgracia lo habitual es que la gente en internet se esconda y demuestren su cobardía, no es su caso, gracias por su franqueza.
Noviembre 13th, 2011 a las 21:55
Siento mucho la opinión que tiene usted de este restaurante, así como la de alguno de los lectores de esta web.
Le voy a intentar explicar el porqué de su estrellato, y la forma de entender este tipo de restaurante (cosa que con todos los respetos no es posible para a todo el mundo porque así es la vida).
Lo primero que quiero decirle es que he estado 4 o 5 veces, pero dado la llegada de la crisis no voy desde hace dos años, no porque no quiera sino porque no puedo.
Pero dicho esto, empecemos a comentar punto por punto:
-EL LOCAL: Para gustos colores. A mí personalmente no me gusta ni la calle ni la zona de Zaragoza (debería estar más céntrico), pero dicho esto si que valoro y mucho la amplitud de las mesas redondas (que no me puedo explicar desde el punto de vista económico dado que si todas las mesas se ocupan sólo por dos comensales significa una menor facturación). Es un gozo y deleite tener una mesa con mantel tan grande para tí y tu acompañante. Hay que valorar ese esfuerzo por parte del empresario hacia sus clientes, cosa que seguro lo valoran muchas persona….
-EL SERVICIO: dice usted que en ningún momento empatizó y que le gusta que len pregunten…”
Pues fíjese, a mí me gusta que no me molesten. Aquí hay varios tipos de clientes, los que le gustan que le peloteen y los que no. Si es de los primeros (vayase a restaurante del hotel Palafox que tiene a Jésús (el bigotes) que lo hace a la perfección). A mí y a muchas personas nos gusta comer bien y pasar una agradable velada, y no nos gusta que nos interrumpa interesandose si te gusta, si está todo correcto, si quiere algo más, etc.
Si usted ha ido a muchos restaurantes con estrella Michelín verá que el único momento que te molestan es cuando te enuncian los platos a la hora de servirlos.
Por supuesto si les preguntas y les das pie entonces te responden.
Pero a lo que vamos, se trata de que los comensales disfruten de su velada, tanto por el ambiente, como por la comida. Y el sercicio? Este tiene que ser siempre exquisito y pasar desapercibido. Si es así entonces ha sido perfecto.
Para mí el SERVICIO de este restaurante lo valoro como de los mejores porque no molestan.
Respecto a que no le entienden al hablar, discúlpeme que ni siquiera le responda porque no me lo creo. Todas las veces que he ido estaban una chica con el pelo corto de color negro (española) y la mujer del cocinero (Carmen). Ambas dos muy discretas como se requiere en este tipo de establecimeinto.
-LA CARTA DE VINOS: Desgraciadamente no me considero un experto pero dado las dimensiones tan reducidas del local, me parece una carta muy acertada. Además me sorprende la promoción de los mejores vinos de nuestra región, cosa que no he visto apostar por ellos tanto como este restaurante.
Los precios? Permítame decirle que no puede valer el mismo vino en este establecimiento que en cualquier otro. Obvio.
LA CARTA: En este punto coincido en su acierto de pedir el menú degustación. Aquí es donde el cocinero nos puede sorprender y deleitar con su saber hacer.
Yo tengo que reconocer que la 1º vez me sorprendió gratamente. Experimenté sensaciones diferentes y fue un placer culinario que pocas veces había experimentado. Entonces no tenía la Estrella Michelín pero ya se podía intuir que iba a caer.
La cocina es imaginativa, moderna, sofisticada, etc
¿Que se quedó con hambre? Pues no me lo creo. Que lo diga otro me lo puedo creer pero alguien como usted?
Mire, conozco a gente que va a Arzak y dice lo mismo. Y de Can Roca lo mismo.
¿Qué les digo yo? Majo, vete al calamar bravo y pídete dos bocatas. Te has confundido de sitio. Si no te gusta tienes los WOK que es un self-service hasta que no puedas más…
Por terminar, le diré que a este restaurante le faltan cosas. Pero por eso no tiene tres estrellas y sólo tiene una estrella.
De lo que estoy de acuerdo totalmente con usted es del maridaje de los vinos. ¿Cómo vamos a pedir un vino si no somos adivinos de los platos que nos van a sacar?
En este punto fallan.
Y respecto al precio, pues es el que es. Para mí prohibitivo en estos tiempos, pero a pesar de todo no creo que ganen mucho dinero porque sólo hay cinco mesas.
Un último comentario a favor del cocinero es que el pasado año estuvo invitado en la pasada Expo en China (salió en prensa), y los platos que presentó en la semana española eran típicos aragoneses (borraja, ternasco… y todo con vinos aragoneses).
Con esto lo único que quiero indicar es mi sorpresa por la propaganda de la comida aragonesa, cosa que me alegro que alguien la defienda ( y lo dice un aragonés español).
Saludos y ehorabuena por su página web.
Gonzalo
Julio 16th, 2010 a las 13:37
Pocas veces coincide la opinión de uno mismo con la de otros “criticos gastronómicos”, pero pocas veces he podido estar más de acuerdo que con la de D. José Aranda:
Mi mujer y yo fuimos el pasado 25 de mayo (martes)a celebrar algo especial a este restaurante y salimos decepcionados. Nos planteamos el porqué de su estrella y nos dolió el bolsillo.(casi lo peor que te puede pasar en un restaurante)
Me gusta opinar pasado un tiempo, cuando ya has asimilado la experiencia. La verdad no me acuerdo de ningun plato del menú degustación que tomanos (sintomático). Tan solo recuerdo una sosísima y poco fresca merluza.
Cuando vas a un lugar de estos esperas todo y tal vez te vuelvas menos permisivo que con otros, pero aun con esto no merece la pena el restaurante. Creo que todos podemos nombrar al menos media docena de sitios en Zaragoza donde comer (como experiencia global) mejor que aquí.
Junio 20th, 2010 a las 12:04
Ana, Carlos, Pedro, Anselmo: muchas gracias por vuestro apoyo. Anselmo, perdón por los errores ortográficos, son fruto de las prisas, no dispongo de todo el tiempo que me gustaría, le agradecería me reportará cualquier error que encontrara, gracias. Por otro lado me alegro de coincidir con usted en los gustos, no tanto de que ambos saliéramos decepcionados de este restaurante, porque supongo que a usted, igual que a mi, nos hubiera gustado salir contentísimos del Bal d’Onsera, recomendarlo por doquier y no tener la sensación de haber perdido tiempo y dinero, al menos yo.
No es fácil, por otro lado, aguantar a los “interesados” gastronómicos, los estira levitas, moscones, sinvergüenzas y cobardes (porque nadie dice su nombre apellidos y “posición” en este mundillo cuando insultan) que escriben comentarios cuando un “intruso”, como yo, dice lo que piensa con libertad. Son muchos, muchísimos, los propietarios de restaurantes que me han confesado que no aparecen en medios especializados si no compran publicidad, si no invitan a los listillos, etc… algunos se doblegan, que remedio, es el pan de sus hijos, otros sin embargo estóicamente aguantan en su puesto y que menos que los humildes clientes, como el que escribe, digamos públicamente que ellos también tienen buenas mesas.
Junio 19th, 2010 a las 18:44
Amigo José Aranda, si algo negativo he de comentar de sus críticas, es que debería Ud. de cuidar un poco más la ortografía, de vez en cuando le da algunas patadas a la misma, espero que por error “material” al escribir y no por desconocimiento del lenguaje. En cuanto a la cuestión principal, las críticas en sí mismas, me parecen valientes, y además, en la mayor parte de las ocasiones, coinciden con mi opinión, de lo que deduzco que además de tener los mismos gustos y criterios es Ud. una persona cabal y honesta. Siga así, diga lo que piensa, no se venda al “marketing” ni a las corrientes de opinión en boga, muchos se lo agradeceremos. Un cordial saludo. P.S. A mí me decepcionó también el restaurante, y lo que es peor, nos sirvieron un mero casi crudo que no había sido congelado previamente, incumpliendo de forma consciente la norma vigente al respecto (el propietario y cocinero se mostró especialmente “orgulloso” de no congelar los pescados). Qué pena que no sepan diferenciar entre un pescado cocinado “en su punto” y un pescado directamente crudo, donde la carne no se desprende de la espina por falta de calor y cocción. Y que conste que me encantan los “sushi” y los “sashimi”, pero una cosa es una preparación específica cumpliendo los requisitos para prevenir la ingesta de anisakis vivos y otra tomar un pescado salvaje poco cocinado, con gran probabilidad de existencia de parasitos activos. Qué pena que se confundan las cosas, no hay nada peor que un “enterado” mal informado, como es el caso de este cocinero.
Junio 18th, 2010 a las 18:03
No es por nada, pero mira que hacéis daño los presuntos prescriptores, con vuestra presunta experiencia y vuestro presunto buen gusto. Sólo por comparación de tus escritos, te gastas cuarentaitantos euros en un lambrusco, una pizza, un poco de pasta y dos bolas de helado de parque y le pones 4 cachirulos. Comes unos platos que no los vas a elaborar tú en tu vida y le pones dos.
Por favor si tienes vergüenza torera deja de escribir tontadas y de hacer daño a negocios montados con toda la dignidad del mundo y vete a casa a elaborar unos macarrones de esos que parece que tanto te gustan.
Junio 10th, 2010 a las 22:19
excelente critica jose, continua asi.
Junio 10th, 2010 a las 14:37
Pues Pedro, hay que tener criterio propio, valorar las recomendaciones en su justa medida, como lo que son, impresiones personales, y no tener miedo a probar, e incluso que te defraude. No será la primera vez que salgo gratamente sorprendido de una no-recomendación, y eso que en algunas ocasiones eran de toda confianza. Pero allá cada uno con sus actos de fe, ciega o no.
Junio 10th, 2010 a las 11:43
Luis que te aproveche la cena, y Jose, sigue en tu línea que nos encanta.
Yo no iré a este restaurante, íré a lo seguro y me quedaré por La Matilde…
Junio 10th, 2010 a las 6:16
Lo que para ti puede ser un fatigoso ejercicio mental, no tiene por que serlo para los demás. Sin embargo, expectante estoy de conocer los coeficientes y parámetros valorados.
Y ya de paso, conocer el motivo de la devolución sin tocar del morro.
Junio 9th, 2010 a las 18:56
Enhorabuena!!, ahora sí lo has entendido.
Junio 9th, 2010 a las 18:41
Anonadado me hallo, ¿y cómo has llegado a tales conclusiones?, porque no utilizo las mayúsculas en un gentilicio?. JUAS
Te repito, si no das los respectivos parámetros a calificar (los Px que dices tú), y el peso de cada uno (Cx), la fórmula no está explicada ni sirve de nada. Venga va, échale valor, y hazlos públicos para saber como llegas a valorar con 2/5 cachirulos al restaurante, aun a pesar de valorar la cocina de forma tan buena.
Venga no es tan dificil, p.e.
C1: Cocina, P1: 0,4
C2: Situacón, P2: 0,2
C3: Servicio, P3: 0,2
C4: RCP, P4: 0,1
etc., etc.
o como quiera que lo hayas hecho, (ejem, ejem)
A no ser que no quieras enseñar tus vergüenzas, y fobias …
Junio 9th, 2010 a las 11:41
Compruebo que he acertado, ni eres Aragonés, ni has entendido la fórmula.
Junio 8th, 2010 a las 13:31
Si sólo te paraste a valorar el coste del stock, mal empezamos. Si crees que cosiderar que la calidad del cava aragonés es, enofílicamente hablando, ínfima, es una prueba de que no soy aragonés, mal continuas, y si consideras que la gastronomía “pichi” (por utilizar una descripción que tu mismo usas) de la que la Bal es un exponente, es populista, mal terminas.
La fórmula sin citar los coeficientes ni criterios a valorar me sirve mas bien de poco, que por cierto, espero, que hayas teneido la decencia de aplicarle al resultado gastronómico de los platos un coeficiente de peso.
Y por cierto, cuando algo se haga bien, seré el primero en defenderlo, pero Dios me libre de defender algo simplemente porque “es nuestro”, que creo que es un flaco favor a “lo nuestro”.
Junio 8th, 2010 a las 11:54
Me alegra mucho que no le haya gustado la crónica, ni algunas otras. Eso me indica que voy en la buena línea, en la de no venderme al fácil populismo de alabar los restaurantes modelo. Precisamente en este artículo he intentado explicar el porqué es posible valorar muy bien los platos, por ejemplo, sin ser incongruente con una valoración final negativa de mi visita, parece que no lo he logrado, incluso he puesto una sencilla fórmula, lineal para no liar más. Lo siento no lo puedo explicar más claro, no obstante no tengo ninguna duda de la inteligencia de los lectores, que es sin duda mucho superior a lo que algunos piensan.
Hace algunas fechas comenté el valor del stock del vino, que hay que pagarlo, pero como en la vida tiene unos límites, no me repetiré.
Quiero pensar que usted no es Aragonés cuando compara el cava de Aragón con el tintorro (que no se muy bien con que acepción lo dice, pero parece despreciativa). ¿Acaso no tenemos derecho los Aragoneses a defender lo nuestro?, yo digo que sí, y todo alquel que lo desprecie, al menos de un servidor, no se llevará una sonrisa.
Junio 8th, 2010 a las 10:29
Madre mía que despropósito de crónica, y van unas cuantas, mira que a mí no me entusiasmó la Bal D’Onsera, ni comprendí que le concedisen la estrella michelín, paro hay que tener una falta de criterio terrible, o entrar con los prejuicios a flor de piel para valorarlo con dos cachirulos, y más después de calificar los platos de sutiles, buenísimos, refrescantes, excelentes o atrevidos, la mayoría de ellos. Por cierto, a modo anecdótico, ampoco dices tú por que fue dejado sin tocar uno de los platos, si fue porque era incomestible, o alguno tenía especial aversión al morro de ternera, que dicho sea de paso, si yo devuelvo un plato, lo último que quiero es encima tener que dando explicaciones, si las creo conveniente dar, ya las daré yo por propia iniciativa.
PD: Supongo que a este restaurante no le pesará en la calificación el no estar en el centro como el Novodabo (tanto como le pesó al Cachirulo o al Dgusta, dicho sea de paso).
PD2: A todos los restauranes les cuesta igual el vino, pero no todos los conservan igual, no todos disponen de los mismos medios (y costes) para su conservación, ni para su servicio, ni tienen un amplia oferta (e inmovilizado) para poder satisfacer a los clientes más exigentes en este apartado, ni todos tienen la misma inquietud a la hora de tener personal cualificado y entrenado, atentos a acudir a cursos y eventos para darle a este apartado la importancia que hay quien le da, que por cierto dista bastante de exigir cavas aragoneses en la carta, que en su mayoría es como pedir tintorro en la carta.
Mayo 19th, 2010 a las 8:30
Gracias por tu crónica, me ha sido de gran ayuda para decidir a donde NO ir a celebrar una cena especial, dejaré mi sitio para los críticos gastronómicos experimentados.
Gracias por ser tan independiente y tan sincero en tus crónicas, sigue así.
Mayo 17th, 2010 a las 8:00
Sinceramente lo veo correcto con las explicaciones, pero para mi gusto es una barbaridad pagar 170 euros por pareja por lo presentado contando que no se tomaron cafes, y lo respeto ya que tiene una estrella michelin, pero no da derecho a cobrar por estrella, lugar o persona con la que has aprendido, la cocina es un arte, un gusto y una forma de presentar una obra, asi es dificil que mucha gente pueda conocerla.
Mi opinion es que los restaurantes son para degustar lo que comes, beber, conversar, y tener una pequeña sobremesa.
Los restaurantes tienen que tener ese aliciente, porque es como ir al cine y que no puedas reirte, llorar, o dormirte en el peor de los casos.
Gustos para todos, pero sera dificil que me vean en sitios como este, les deseo lo mejor.
Noviembre 27th, 2009 a las 9:35
[…] Restaurante Bal d’Onsera de Zaragoza, mantiene su estrella Michelín durante el 2010. […]
Noviembre 26th, 2009 a las 12:01
Yo comí este martes, y de maravilla; como siempre. Fiel a mi tradición en este restaurante, no pedí y dejé que me dieran de comer y de beber.
Enhorabuena a Bal D’Onsera por conservar su estrella Michelin en el 2010 y lamento que se la hayan quitado al Lillas Pastia. Ahora merece la pena volver a echar un vistazo a los comentarios o críticas de los “expertos culinarios”. Ojala hubiera más restaurantes con estrella Michelin en Zaragoza; sería muy bueno para todos!
Junio 21st, 2009 a las 19:11
Gracias Pedro por esta síntesis de tu visita al restaurante Bal d’ Onsera, estoy contigo en que un restaurante de alto nivel es algo más que una buena cocina, debe de estas acompañado de otros muchos servicios como el de tener productos como vinos dulces o agua con gas como bien comentas.
Junio 21st, 2009 a las 18:53
Llamados por la fama y por la estrella Michelin fuimos a comer a la Bal d’Onsera.
Íbamos ya con la idea de pedir el menú degustación y así lo hicimos.
La primera sorpresa fue que no nos preguntaran si deseábamos tomar un aperitivo, pero lo que más nos sorprendió que al pedir agua con gas nos dijeran que no se les había acabado. Me pareció imperdonable para un restaurante con aspiraciones. Todo consistía en haber salido un momento a cualquier supermercado a comprar. Muy mala organización.
Para este momento ya estábamos logrando acomodarnos en las sillas, muy modernas pero difíciles.
El menú constó de ocho platos: un aperitivo, 3 entrantes, 2 segundos y dos postres.
Lo más destacable para mí fueron las excelentes verduras que acompañaron todos los platos, con unos puntos de cocción breves y ajustados, muy en la línea de Martín Berasategui. Extraordinario el trabajo en este aspecto. El tomate en texturas estaba muy sabroso, aunque la espuma resultaba un tanto dura. Los espárragos, las judías verdes, la crema de coliflor, el broccoli, todos muy bien tratados. Las combinaciones muy equilibradas, tal vez la que menos decía era el tomate con el atún marinado, pero el bogavante y sobre todo el huevo poché, mucho mejor. Eso sí, un poco repetitivas las huevas, en los tres primeros platos.
La merluza bien de punto, aunque un poco sosa, dio paso a lo que para mí fue la sorpresa del día, un trocito de chuletón exquisito de sabor y en su justo punto de cocción que me dejó con ganas de más.
Los postres aprobado justito, el primero alrededor del vino tinto, con un sorbete para mí demasiado dominado por la canela y con una espuma de vino de nuevo demasiado consistente. A continuación una variedad de texturas de melocotón con moscatel. Muy logrados los orejones y el sorbete.
Otro punto negativo en el servicio fue que intente tomar un vino dulce y la respuesta fue decepcionante. En la primera ocasión me dijeron que tenían “un moscatel y otros dos que se me ha olvidado el nombre”. Al final pude tomar una copa de Pedro Ximénez.
Con el café, que estaba muy bueno, no hubo ningún acompañamiento, pobre, muy pobre para este nivel de restaurante.
El vino con que acompañamos la comida fue un Atteca de Calatayud, recomendación de la casa, excelente. Como curiosidad, ¡la botella etiquetada sólo en inglés y en francés!
En resumen: muy buen nivel técnico, dominio de los puntos de cocción y gran profesionalidad en la cocina, combinaciones estéticamente modernas pero bastante conservadoras en lo que a sabores respecta - salvo en el trato a las verduras. De resaltar que todos los precios incluyen el IVA, un detalle que debería ser obligatorio.
En cuanto a defectos: Las cantidades, demasiado escasas. En los postres la ausencia del chocolate me parece personalmente imperdonable, pero eso ya es una cuestión personal.
Lo peor, para mí, el servicio. Muy justito, con algún fallo grave como el del agua o el del vino dulce, no estuvo a la altura de una estrella.
En general me esperaba más, aún está muy lejos de Las Torres o de Lillas Pastia y en mi opinión por debajo de otros restaurantes de Zaragoza sin estrella.
Mayo 2nd, 2009 a las 14:02
En las explicaciones dadas en el Heraldo de Aragón sobre los merecimientos de estrellas Michelin, se hacía referencia a una atención al cliente y una calidad en el servicio y en la calidad de los platos constante en el tiempo. Yo estuve en marzo y en principio me pareció que las conversaciones de las mesas se oían y molestaban pero lo que no me pareció bien fue el incumplimiento de la calidad en la atención al cliente, me explico: Pedimos el menu degustación y al preguntarnos,un detalle, si queríamos hacer constar algún alimento que no nos gustara, le dijimos que en los platos que se elaboraran en el momento no les pusieran sal.En uno de los platos sacaron foie fresco a la plancha lleno de sal gorda y cuando hicimos la observación se disculparon pero no se ofrecieron a rehacerlo sin sal, no me parece correcto primero por evidenciar la poca atención que se presta a las solicitudes de los clientes que están distribuidos en 5 mesas y segundo por la cutrez de no rectificar el error. Nos ofrecieron tres primeros, un risotto exquisito y otros dos platos que estarían muy ricos sino fuera porque los forraron con huevas de pescado de color naranja que con su fuerte sabor y estar conservadas en sal énmascaraban el sabor originarl de los platos.No se si fue casualidad lo de añadir las huevas a los dos platos, pero si no lo hicieron por acabar la latita, repetir dos veces y encima con la adición de algo muy salado cuando habíamos mencionado la cuestión de la sal y que los platos se podrían haber servido sin las huevas. Lo demás bien pero nos decepcionó en un día especial.
Enero 17th, 2009 a las 11:41
jmarcoj, ¿qué quieres dedir con “así no se presenta la presa ibérica”?
Enero 16th, 2009 a las 19:51
estuvimos el dia 14 de enero, pedimos a la carta, con agua, vino de gama media.
el local gusta de entrada pero no llega a ser acogedor, pero eso no es lo que mas me importa, me fijo mas en el servicio de sala y cocina.
el servicio de sala, correcto, ( solo eso, falta una persona, por el precio que se paga).
el pan: escaso en sus variedades, y muy sencillo, sin ningun tipo de sabores, harinas o frutos.
comenzamos: el agua, no pedimos ninguna rara, pues nadie nos dio la opcion, nos sacaron el agua embotellada en plastico ( imcomprensible).
comenzamos con un foie frio en crujientes de manzana, escaso , resultaria demasiado, ( de verguenza ) llevaria 30 grs de foie, lo demas correcto; huevo poche con bogavante y trigueros, correcto, cantidad suficiente, pero como toda la comida, plana,insulsa, sin sabores.
presa iberica, racion justita, pero sabrosa, como he comentado antes todo soso ( somos personas que nunca nos añadimos sal a las comidas en todos estos restaurante)
merluza, una racion impresionante, tanto en tamaño como en punto de coccion, sosa tambien, pero recomendable.
los postres, no aportan nada nuevo, simples, buenos pero nada mas.
a los cafes, nada de pettite fours, ( lamentable por 175 € de dos personas, sin cobrarnos los cafes).
Enero 15th, 2009 a las 21:49
15.01.09 vieira con sopa, 21€ sin gusto. presa iberica 30 € así no se presenta la presa ibérica, no me ha gustado, lo peor los postres, merengue, fresas…9€. no me quejo del precio, sino de la cocina. Lo mejor el aperitivo.
Diciembre 12th, 2008 a las 17:05
Yo estube el dia 6-12-08 y la verdad muy bien;el ambiente es un poco fasion las paredes toralmente blancas,las sillas muy modernas pero comodas y sin ningun cuadro.Pedimos al a carta y de aperitivo nos sacaron una cucharita de brandada de bacalao con un chupito de caldo de ardo y espuma de almendras,la verdad estaba muy delicado.de primero cogimos un risoto de hongos trufa y un super medallon de foie fresco pasado por la plancha y unas borrajas con centollo estaban las dos cosas muy buenas y cocidas al dente.de segundo la merluza a la plancha con juliana de sepia y un solomillo de ternasco al azafran,l amerluza estaba poco hecha por dentro pero caliente y el solomillo poco hecho tambien y con muy poca salsa;y d epostre una seleccion de chocolates en texturas con zumo de naranja reducido y un merenge con helado de chocolate blanco y fresas;muy bueno todo,dos cafes y una botella de agua por 123 euros.