Nuestra valoración: 2 cachirulos de 5 posibles, algunas deficiencias importantes detectadas en el restaurante

Crítica RESTAURANTE  “Pasta City - Rock& Ribs” .
Dirección: Plaza Eduardo Ibarra, Local Q1 (Junto Auditorio).
Sector: Universidad-Romareda.
Tipo de cocina: Italiana y norteamericana de inspiración “fast food”.
Fecha de Visita:  7 de Febrero de 2009.

Crítica por (colaborador): Gonzalo-Javier (colaborador de esta web)

Atraído por el “menú especial de inauguración”, decidí ir a comer el pasado sábado para conocer “un nuevo restaurante italiano en Romareda” (así figura en un folleto promocional del mismo en el que se ofrece un menú mediodía por 9,95 de lunes a sábado). El restaurante en cuestión tiene, en realidad, dos tipos de cocina: italiana (Pasta City) y norteamericana(Rock&Ribs). Vayamos por partes.

EL LOCAL:

Amplio, acristalado y muy bien situado (muy cerca de la entrada del Auditorio, en la renovada y extensa plaza Eduardo Ibarra), muy limpio y visualmente agradable. Ausencia total de humo de tabaco (tampoco observé personas fumando en la otra zona). El día de mi visita el cierzo era frío y con fuerza considerable, pero el buen cerramiento y la climatización mantenían una temperatura muy agradable (en algunos momentos demasiado alta) tanto en la amplia terraza acristalada como en la zona interior. En ambas zonas se pueden degustar los dos tipos de cocina (italiana y norteamericana), lo que me parece buena idea (permite disfrutar de la terraza a los clientes de los dos estilos culinarios elegidos; estupenda terraza que, conforme llegue el buen tiempo, se podrá abrir al exterior para disfrutar del sol y la plaza).

Mobiliario funcional y moderno, con una separación entre mesas bastante correcta (hay espacio para ello si no lo saturan) y una mampara que separa dicha terraza de la zona interior, haciéndola visible ) incluso nos permite ver al personal de cocina y una parte de la misma).

EL MENÚ:

No estaba expuesto en el local (a pesar de estar vigente hasta el sábado, inclusive). Se trata de un menú de inauguración que, al precio de 9,95 euros (IVA incluido), ofrece: Un primero, un segundo y un postre. Incluye un refresco o cerveza y pan. Fuimos dos personas y tomamos:

Para beber: Una copa de cerveza y una Coca Cola en vaso. Ambas en cantidad suficiente para una comida.

Como primeros platos: Una ensalada César y una ensalada Campagnola. La primera llevaba una mezcla de lechugas frescas, tiras de pollo al grill, escamas de grana padano (un sabroso queso italiano), picatostes  y salsa César. Cantidad correcta, trozos de lechugas limpias, queso escaso y salsa mejorable. La segunda, más floja de sabor, con una bola de mozzarella sobre mezcla de lechugas frescas y tres texturas de tomate (semi-seco, cherry y seco).Ambas con presentación correcta pero mejorable.
Como segundos: Unos canneloni della Mamma que exponen como “caseros” rellenos de carne, con bechamel y mozarella. Eran congelados, pues llegaron a la mesa fríos por dentro. Con suficiente punto de sal por encima, poco gratinados y  sosos por dentro; de sabor bastante pobre. El otro comensal, un filetto di vitello (filete o bistec de ternera que ofrecen hecho sobre auténtico carbón vegetal). Cierto que tenía un ligero aroma a brasa de carbón, pero se le fue enseguida y llegó a la mesa bajo de temperatura, debido a lo cual, se enfrió demasiado pronto. Cantidad moderada (como medio bistec), acompañado de patatas fritas congeladas y un adorno de lechuga y tomate muy pobre (o se pone una buena rodaja de tomate o no se pone nada). De textura ligeramente dura y bastante seco.

Los Postres: En teoría se podía elegir entre cuatro clases de batido (vainilla, mascarpone, que es el que yo quería probar, chocolate negro y blanco). Sorprendentemente, no quedaba ninguno. Tampoco quedaba tiramisú . Tomamos una porción de tarta de limón (con un poquito de fondo de chocolate) y otra de queso sobre base de galleta y bañada con un sirope de frambuesa/frutos del bosque. Sabor (mejor la primera) y presentación correcta; cantidad justa.
Resumen general: Teniendo en cuenta la relación calidad-precio, se trata de un restaurante en el que el menú del día es una opción dentro de la zona, aunque van a tener que trabajar mucho y mejorar bastante para estar dentro del nivel de gastronomía que ofrece la zona en la que están situados. Hay que tener en cuenta que, a la carta, el precio que se paga es muy distinto, y deben esforzarse por ofrecer más calidad (también en el menú diario).El día de mi visita les faltaba personal en cocina porque iban demasiado agobiados con, aproximadamente, un tercio de las mesas ocupadas, y se observaba cierta descoordinación. El servicio era bastante lento y muy pocas personas tomaban el menú del día (al parecer problemas informáticos les dificultaban la marcación correcta de los platos del menú en la caja). Les pregunté si lo estaban ofreciendo y me dijeron que sí. Pienso que deberían haberlo llevado a todas las mesas por escrito junto con la carta (así se debe proceder o, en su defecto, “cantarlo” al comensal “a viva voz”, repitiendo los platos si es necesario). El pan que acompañó al menú (unos panecillos de masa pre-cocinada) llegó a la mesa ardiendo. La miga humeaba cuando abrimos el primero y casi no se podían tocar.

Debido al poco tiempo que llevan (y al déficit de personal  el día de mi visita), hay que otorgar un voto de confianza a este joven restaurante (también su plantilla lo es). Supieron reconocer todos los fallos y se les ve buena voluntad pero, repito, van a tener que trabajar duro si quieren estar a la altura del cliente actual y de una zona con unos restaurantes que ofrecen una media de calidad gastronómica muy alta. Tienen un local con una ubicación privilegiada y con una excelente terraza  climatizada que permite comer o cenar en invierno y verano (algo muy poco habitual en Zaragoza) y estos son puntos fuertes que deben aprovechar.
Local recomendable para no fumadores y/o familias con niños.

Volveré para probar las carnes al estilo americano (que los jóvenes propietarios me recomendaron personalmente) y ya les contaré.