Comer en Cambrils

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A pocos kilómetros de Tarragona (la imperial Tarraco) y muy cerca de la ciudad que ejerce de capital turística y centro de ocio de la costa dorada, se encuentra la mediterránea villa marinera de Cambrils. Localidad moderna y con servicios e infraestructura hotelera que conserva, al mismo tiempo, el encanto del pueblecito marinero que fue y que, afortunadamente, no ha dejado de ser. Con una temperatura media envidiable durante todo el año, su puerto nos recibe con el club náutico y sus embarcaciones de recreo; después los barcos de pesca y la lonja descansan bajo el reposado vuelo de las gaviotas. El hermoso “parque de los pescadores” acoge en su entrada la oficina de información turística. Museos como el de “Las Tres Eras” “Museo de Historia”, “La Torre de la Ermita”, “Agrícola” (casi todos en el casco antiguo) o la visita a las ruinas arqueológicas de la antigua villa romana de “La Llosa”, son visitas culturales que hacen de Cambrils algo más que un destino de sol y playa. Comer en Cambrils es muy recomendable.

La amplia oferta existente y el buen hacer en la restauración, convierten a la localidad, por derecho propio, en capital gastronómica  de la costa dorada.
Del 23 al 25 de abril tuve ocasión de visitar esta hermosa localidad, acariciada por el sol y la brisa marina, que todavía parece proteger su amurallada “Torre del Port”. Durante esa breve estancia tuve ocasión de degustar una cocina mediterránea que sigue basada en los tradicionales platos marineros ( a base de excelente pescado y marisco) , pero en la que se observan distintos niveles de evolución según se aplique, en mayor o menor grado, el sello de autoría que toma forma en los fogones a través de las manos de sus cocineros. Dentro de estos niveles,  voy a pasar a comentar tres restaurantes en los que dicha evolución va aumentando de grado progresivamente: “Macarrilla”, “Can Pessic” (Restaurante Cerrado) y “Can Bosch”.

Restaurante“MACARRILLA”

Teléfono Reservas. 977 360 814.
Situado en el número 14 de la calle “les Barques”, este restaurante fue fundado en 1966 por el Sr. Evelio Martí Pijoan, inquieto pescador apodado “El macarrilla”, que fue el primero en elaborar los “fideos rossos” en la localidad. Su hijo, Xavier Martí Rom continuó al frente del negocio y, hoy en día, el joven Xavier Martí García encarna el relevo en la gerencia como tercera generación de la familia. El propio Xavier trabaja la cocina con su hermano Eduard mientras su padre atiende en sala con ayuda del resto del personal.
El local tiene una barra con vitrina frigorífica que exhibe el pescado y marisco fresco y nos introduce en un comedor de unas 50 plazas (hay otro de otras 30 en la planta superior que puede hacer de comedor privado).Decoración clásica pero acogedora y mantelerías de algodón blanco.
El vino elegido para la comida fue un Marqués de Vizhoja 2007. Un vino de Galicia elaborado en Arbo (Pontevedra), una de las subzonas de Rías Baixas. Aunque la botella no especifica nada, parece estar elaborado principalmente con Albariño y algo de Loureiro (laurel en gallego), que le daría el toque aromático vegetal y herbáceo. Presenta un color amarillo pálido, limpio. En nariz, cítricos, manzana verde y aromas vegetales. En boca es muy afrutado, con acidez equilibrada, goloso y muy fácil de beber. Sorprende por su calidad como vino de mesa, pues no está acogido a D.O ni tampoco a la categoría de Vinos de la Tierra.
El pan de chapata y de oliva negra (muy bueno) comparten mesa con el premiado aceite de oliva virgen extra Siurana que se elabora en la cooperativa de Cambrils.
Como aperitivo, una deliciosa croqueta de bacalao y unos buenos boquerones naturales marinados.
Para comenzar, unos mejillones de roca a la sartén, tal cual , en estado puro, frescos. Después unos langostinos de San Carlos con cebolla confitada a 43º y pimentón dulce. Muy frescos y realmente deliciosos, con buena presentación. Siguieron unos caracoles de mar de generoso tamaño (cañaíllas) recién hervidos al natural y servidos con una buena salsa romesco fría que hacía de contraste. El plato estrella fue el “suquet de pescadors”( plato de tradición marinera que llevan elaborando más de 40 años) con pescado fresco ( en este caso, rodaballo y rape) combinado con marisco (gamba roja y cigala), con una base de láminas de patata, todo guisado en salsa marinera y presentado y servido en sala de manera perfecta desde su propia sartén. Realmente insuperable. Todo va en gustos pero, sin duda, de los mejores de Cambrils. Sabroso, cada pescado tierno pero conservando su textura. Con una salsa marinera excepcional.
De postre una tarta casera de fresas con fondo de natilla recién hecha, decorada con  un de cordón chocolate negro y azúcar glas. Entra sin darse uno cuenta a pesar de la generosa ración. Deliciosa.
El restaurante dispone de vinos de postre (PX, moscatel, oportos dulces), como un excelente muscat Clos Sant Pau de la D.O. Penedés. También buenos destilados.
“Macarrilla” ofrece al mediodía un menú del día a 18 euros (IVA incluido) que incluye el aperitivo, pan, postre y bodega (excepto el sábado y el domingo).
Su carta de vinos es amplia y con precios ajustados, con cavas entre 16 y 29 (un Imperial de Gramona a 22); nueve referencias de rosados ( a 14 el excelente Enate); 39 referencias de tintos con D.O tan interesantes como Montsant, Priorato, Ribera Duero, Somontano y Rioja (entre 12 y 200 euros de un Vega Sicilia Único).
La carta de platos incluye entrantes marineros (entre 10 y 36 euros). Altamente recomendable la mariscada por 46 (se puede compartir entre dos tras un entrante). Ocho platos de pescado (entremeses, parrillada) fresco y cinco de carnes (entre los 16 y 20 euros del solomillo). Mención aparte merece un apartado de “innovaciones” que da testimonio del carácter evolutivo de su cocina marinera y del interés por introducir platos de mayor autoría (como el carpaccio de calamares y pulpo, la crema de bogavante o el foie fresco).
Resumen General: Casa “Macarrilla” es un restaurante que practica una cocina marinera casera y de mercado con algunos platos de mayor autoría. Buena relación calidad-precio para un precio medio de carta entre 30 y 60 euros por persona según pescado y marisco elegido. Excelentes platos marineros (paella, parrillada, mariscada, suquet) y un buen menú del día con pescado fresco de calidad por 18 euros. Un restaurante muy recomendable para disfrutar de la cocina marinera en un ambiente agradable, con un servicio cordial y muy familiar, pero profesional.

ENTREVISTA a Xavier Martí García

(cocinero y gerente de “Macarrilla”).
¿Cómo surge el restaurante “Macarrilla”?
“ Mi abuelo, Evelio Martí Pijoan, pescador de Cambrils, fundó el restaurante en noviembre de 1966 ofreciendo una cocina típica marinera. Él fue el primero en elaborar los “fideos rossos”. Luego continuó mi padre (Xavier Martí) y, ahora, mis hermano y yo con él. Es un negocio familiar”.
¿ Cómo definirías el tipo de cocina que practica “Macarrilla”?
“Intentamos combinar la cocina tradicional marinera con platos más innovadores. Tradición y también algo de vanguardia”.
¿Qué ofrece o intenta ofrecer vuestro restaurante diferente a los demás?
Mejorar las texturas  y los aromas de platos tradicionales. Tenemos un “pollo de corral con langosta” (de encargo) que es un plato fabuloso. Y que el cliente se sienta a gusto.
¿ Qué fórmulas piensas que hay que aplicar en la situación económica actual para atraer al cliente?
Tenemos un menú del día de lunes a domingo a 18 euros (fin de semana no incluye bebida) y un menú a precio cerrado, por encargo, a 60 euros, con pescado y marisco fresco. Intentamos ajustarnos al máximo sin perder calidad y trabajando a diario (sólo cerramos domingo noche).

Restaurante “CAN PESSIC ”

>>Restaurante Cerrado<<
Teléfono.  Reservas.  977 791 410/ 977 361 127.
Situado en la calle Narcís Monturiol, 2 (junto iglesia de Sant Pere). Fundado por la familia Princep en 1982 (al igual que el hotel). Lo dirige Jaume Berengué desde 1992. Se trata de un restaurante atípico que, a pesar de formar parte del hotel, trabaja siempre a la carta. Practica una cocina mediterránea de mercado, con producto de primerísima calidad que elabora con mimo. Una decoración clásica (pero con centros y jarrones que dan un toque de decoración moderno) y un comedor impecable y luminoso hacen la estancia muy agradable. Las mantelerías de algodón y las servilletas dobladas de forma artística se combinan con los tonos de paredes y cortinas. Correcta separación entre mesas y buena extracción, ambiente limpio y agradable música de fondo.

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El vino de la comida fue el vino blanco de la casa, un castillo de Perelada 2007 Blanc de Blancs. D.O. Empordà-Costa Brava. De Bodegas Cavas del Castillo de Perelada. Lleva un coupage de macabeo (40%), garnacha blanca (35%), chardonnay (20%) y sauvignon blanc(5%). Presenta un color amarillo limpio con destellos dorados. En nariz es complejo, presenta aromas cítricos y herbáceos y algo de fruta (manzana verde). En boca es sabroso, fresco, con acidez elevada. (8,70 en carta). Muy  buena relación calidad-precio.

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Como aperitivo, unas patatas fritas caseras y unas buenas croquetas de changurro.
Para comenzar un generoso plato (para compartir) de pescadito frito de Cambrils (perla pequeña) presentados con limón decorado. Muy frescos y limpios de tripa. Perfecto punto de fritura. Nada aceitosos.

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También para compartir, un buen plato de mejillones de roca al vapor. Fresquísimos. Limpios de esparto. Intenso sabor a mejillón y a mar. Insuperables.

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Después, llega la paella marinera. Tiene un aspecto que promete. Va muy cargada de sepia y  mejillones. Lleva también cigala y gamba roja de Cambrils. El arroz está en su punto. Servida en plato caliente que la mantiene perfecta para tomar hasta el final. En la parte del fondo de la paellera está más tostado. Una paella sobresaliente que se convierte en un auténtico placer cuando la degustamos con el vino blanco.

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Como postres, un sorbete de mandarina muy frío. Presentado en copa amplia. Ligeramente amargo por llevar algo de corteza rallada. Mención aparte merece la tarta de manzana casera. Con manzana asada montada sobre una base de pasta brisa. Sale templada. Deliciosa. Una tarta de manzana fuera de serie.

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En cuanto a carta de vinos, el restaurante “Can Pessic” ofrece más de 20 blancos (entre 8,40 y 27,60), También media botellas  de rosado (Cresta Rosa), blanco y tinto (desde 5,90). Tintos entre 9,60 y 78 (un Miserere de Priorato), crianzas y reservas de Rioja y Ribera de Duero. También Somontano. 17 referencias de cava (Codorniu, Gramona, Juvé y Camps, Raimat). Un Torelló Brut Nature sale por 29,26. El tope, un Recaredo Brut de Bruts a 45 euros. También hay cava rosado (Codorniu Pinot Noir, 17 euros) y champagne (Veuve Clicot y Moët Chandon Brut, ambas a 45). En total , más de 80 referencias.
La carta de platos ofrece pastas como los típicos fideos rossos (11,25/ persona), y arroces (la soberbia paella marinera a 14,50 /persona). Sopa de pescado (7,10). Mariscada de la casa (56,21). Parrillada (31,50). Excelentes pescados salvajes (rodaballo horno, lenguado plancha, merluza de palangre) entre 24,53  y 27, 28. Cigalas “Can Pessic” (40,80), entremeses de pescado, etc. También carnes (escalope, 9,30) solomillo (21,90) y solomillo especial al Oporto (27).

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Hay también diversos menús de degustación: Entre semana, de lunes a viernes (sobre 24 euros). El fin de semana hay durante todo el año unos menús especiales (uno a 33 y otro a 44 más IVA), bodega aparte. El primero lleva 3 entrantes más merluza al gusto y dos postres para elegir. El segundo lleva 5 entrantes más tarta de creps al mousse de mandarina o la tarta de manzana, a elegir. Ambos menús gozan de cierta flexibilidad si se desea alguna variación.

Resumen General:Can Pessic” es un restaurante que practica una cocina mediterránea con producto de alta calidad (excelente pescado y marisco). Eso hay que pagarlo, por lo que el precio medio a la carta se sitúa entre 40 y 60 euros por persona con un vino básico/medio. También se puede optar por algún menú de degustación. Todo está elaborado con mimo, bien presentado, y servido con profesionalidad y pulcritud. El comensal se siente verdaderamente a gusto, se disfruta de principio a fin en un ambiente limpio y agradable en el que degustar unos arroces, pescados y mariscos de primerísima calidad. Un restaurante muy recomendable sabiendo que la calidad tiene un precio.

ENTREVISTA a Jaume Berengué Princep

(gerente y propietario de “Can Pessic”).
¿Cuándo  abre sus puertas Can Pessic?
En 1982, de manos de la familia Berengué. En 1992 me hago cargo del restaurante. Siempre ha sido un restaurante a la carta, aunque en verano se da servicio de pensión a los clientes del hotel.
¿Qué cocina diría usted que practica su restaurante?
Una cocina marinera y mediterránea (cigala de Cambrils, gamba roja, buenos arroces), con ese sabor tan especial del delta del Ebro. A partir de Mayo habrá un poco más de carne en una carta nueva para equilibrar un poco el producto de mar y el de montaña.
¿Qué intenta ofrecer Can Pessic que no ofrezcan los demás restaurantes?
Se intenta dar mucha calidad: los mejores pescados (lenguado, rodaballo y lubina salvajes), ya sean del mediterráneo o del norte. Si hay que pagarlos se pagan, pero yo quiero dar lo mejor a mis clientes.
¿Cómo se afronta la actual situación económica?
Aunque seguimos siendo un restaurante de carta, hemos introducido varios menús de degustación, tanto entre semana al mediodía como los especiales, que están todo el año (uno de 33 euros y otro de 44).

Restaurante “CAN BOSCH”.

Teléfono reservas.  977 360 019. Cierra Domingo noche y lunes.
En el número 19 de la Rambla Jaume I está ubicado el restaurante “Can Bosch”. Abrió sus puertas en 1969 de la mano de Joan Baptista Bosch y Mº Lourdes Font. En 1988, Joan Bosch Font (en cocina) y su esposa Montserrat Costa (en sala), toman el relevo y llevan el timón hasta nuestros días.
En el comedor predomina una decoración moderna, con toques orientales y minimalistas, pero alterna también  algunos elementos clásicos. Destaca un curioso espejo y unas enormes fotos enmarcadas con imágenes marineras vanguardistas. Mantelerías bordadas de gran calidad, cubertería Sambonet 18/10 de diseño vanguardista y cristalería Spiegelau.

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El vino elegido para la comida fue un De Muller Solimar Blanco 2007 (un coupage de Macabeo (65%), Muscat (25%) y Sauvignon Blanc (10%). Una bodega que combina vinos  de D.O Priorato y también de  la D.O. Tarragona, como en este caso. Presenta un color dorado con destellos brillantes. Muy limpio. En nariz es muy presenta notas herbáceas y frutales (manzana verde), también florales y amieladas procedentes del muscat ( moscatel ). En boca es fresco, frutoso, con una acidez muy equilibrada. Un vino intenso y largo.
La comida (menú degustación que va cambiando) comienza con dos aperitivos presentados con gran originalidad.. Primero: unos grisines con magret de pato/ mousse de sobrasada / y un atillo de calamar con bacon. Segundo: un mosaico de pulpo con espuma de alioli, pimiento rojo, verde, cebolla (en escalibada) y con un crujiente de patatas paja. Presencia de mar y huerta. Presencia de la cocina de autor desde un primer momento.
Como primer plato: una ensalada de tomate, judía verde (muy picado), un espárrago de Tudela, 3 excelentes almejas y yema de huevo rallada por encima. Un plato que sale templado, aparentemente sencillo, que sorprende por sus tres niveles de textura (espárrago/almejas/verduras) y por el intenso sabor a marisco que llena el paladar con las almejas. Un plato excelente que esconde maestría en su elaboración y resultado final.
Como segundo, unos guisantes de Cambrils con butifarra negra y langostino. Un sabor intenso de unos guisantes que no se encuentran (recién cogidos). Un plato caliente que vuelve a reunir huerta y mar. De contrastes de sabor.
Se continúa con un arroz negro Can Bosch. Ligeramente “al dente”. Un clásico de la casa que nos reencuentra  con los platos típicos marineros de sus orígenes.
Terminamos con una merluza gratinada con crema de erizos, puré de patata, puré de zanahoria, champiñón, puerro y ragout de lentejas. Un sobresaliente plato de autor que permite combinar la blanca carne de la  merluza con cinco sabores diferentes en una presentación visualmente espectacular.
Antes del postre, un sorbete de naranja con naranja natural y un capuchino con espuma de crema catalana. Original, refrescante, muy creativo y con los sabores bien conseguidos.
Como postre, una base de chocolate con crema de mascarpone, crema de cacahuete y crujiente de donut. De nuevo, el sello personal de Joan Bosch combinando colores, texturas y sabores.
Estupendo servicio de café acompañado de agradables sorpresas en forma de petits-fours.

Resumen General:Can Bosch” es un restaurante que practica una cocina de mercado con un gran sello de autor sin renunciar a los platos típicos marineros. De este modo, une tradición y vanguardia en un ejercicio de creación que utiliza productos de máxima calidad para sorprender al comensal haciéndole participar de la gastronomía con todos los sentidos. Esta simbiosis entre tradición y modernidad; entre los productos del mar, de la huerta y de la montaña, se respira también en la decoración y ambiente del local. Can Bosch demuestra que diferentes elementos tienen cabida y pueden combinarse y maridar bien entre sí cuando un arquitecto de la gastronomía diseña la obra.
Hay que pensar en invertir una media de 50-60 euros por persona para disfrutar de este restaurante.
Si a todo lo ya expuesto añadimos una carta de vinos con 1000 referencias de España, Europa y resto del mundo, fáciles de encontrar gracias a su pensada presentación, y una extensa cava de puros completísima (para los que todavía contemplan el  placer un buen habano),  excelentes vinos de postre y destilados, hay que decir que Can Bosch es más que un restaurante; es un completo espacio para vivir el placer de la gastronomía (canbosch.com).

Gonzalo-Javier Gonzalvo (colaborador de esta web)

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3 Responses to “Comer en Cambrils”

  1. Alfredo Says:

    Can Pesic está cerrado desde Abril 2012

  2. Pere Rodriguez Says:

    Quiero comentar sobre Can Pessic, restaurante al que acudíamos cada año, pero al que no acudiremos más, ya que en esta última ocasión, la mariscada, si bien no ha variado su precio, sí ha visto mermada su cantidad, y en buena parte su calidad. Además, nos echaron, para meter otra mesa, cuando habíaa mesas vacias en el restaurante, y el gasto que hicimos no era precisamente escaso… o sea, que “fue bonito mientras duró”…

  3. Sara Says:

    En vuestra proxima visita a Cambrils os aconsejo visitar “El Rincón de Diego” o “Joasn Gatell” son una verdadera delicia, a mi personalmente “El macarrilla” me dejo algo fria.

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