Nuestra valoración: 4 cachirulos de 5 posibles, restaurante muy recomendable

  • Dirección restaurante La Senda: Fray julian Garcés 24 50007 Zaragoza
  • Teléfono restaurante La Senda:   976 258 076
  • Precio: menú degustación 30 euros más bodega.
  • Tipo de cocina: creativa, de autor.

Que razón teníais todos los que me habíais recomendado encarecidamente el restaurante La Senda. El calificado “Bulli de barrio” no desmerece a todos los halagos recibidos, acentuados estos si tenemos en cuenta su origen, los clientes.

No se trata del típico restaurante “estrella” que ha sido promocionado y publicitado hasta el aborrecimiento en medios especializados, gracias a contactos, inyección de capital o intereses varios, sino que por contra está en la mente y boca de todos los amantes de la gastronomía de Zaragoza por mérito propio, pasando de boca a boca, siendo puesto en la cúspide por los más importantes integrantes del panorama gastronómico, por mucho que les pese a los “expertos“, que no son otros que los clientes y “gentes” en general.

Restaurante La Senda, Zaragoza

El restaurante La Senda practica una cocina creativa, de autor, muy trabajada, con múltiples ingredientes y que ofrece algo muy distinto a la cocina clásica, aportando juegos de texturas, sabores, temperaturas y colores en nuestros platos, y todo ello sin requerir productos de élite que encarecerían el menú. Logra por lo tanto platos de alta cocina con productos como el arroz, el pollo, el bacalao, la borraja, etc. Ofreciéndonos así un auténtico deleite por un módico precio.

El director de esta orquesta de los sentidos es el joven Chef Zaragozano David Baldrich, formado en la Escuela de Hostelería de Miralbueno. Me sorprendió muy gratamente en la conversación que mantuve con él su humildad y sensatez, que sinceramente a veces se echa un poco en falta en el mundo gastronómico actual, donde algunos Chef -quizás por el gas de los fogones- parece que viven algo apartados del mundo real.

Tal es el éxito de su menú degustación que está dando fechas, en los fines de semana, para dentro de un mes, por lo tanto hay que reservar con tiempo o bien ir entre semana como he hecho yo. Además es imprescindible reservar, no se puede ir haber reservado la mesa el día anterior.

El salón del restaurante La Senda.

En la entrada un bar, al fondo una sala con tan sólo 6 mesas, donde como máximo ubican 20 comensales. Muy sencillo, ninguna sofisticación en la decoración, ni en las mesas, ni los manteles, todo funcional, pero muy limpio y cómodo. El escaso espacio del salón hace que las mesas no estén demasiado separadas, pero tampoco están “pegadas” unas con otras como para no tener nada de intimidad. El día que estuvimos nosotros, a comer, estaban llenas las 6 mesas y nosotros llevamos dos carros de niño y cabíamos sin agobios.

Restaurante La Senda, Zaragoza

Es un local para fumadores, con techos altos y buena extracción, según nos informaron al hacer la reserva, puesto que en nuestra visita no fumaba nadie en la sala, cosa que se agradece puesto que llevábamos a nuestros dos pequeños vástagos en sus respectivos carritos.

El servicio.

El restaurante La Senda tiene un buen servicio de mesas, una joven acomete el servicio de las 6 mesas diligentemente, y con precisión nos describe los platos y la mejor forma de abordarlos. Instrucciones estas de como su artífice ha planificado las sensaciones que quiere transmitir con sus creaciones, de como las texturas y sabores se combinarán mejor en nuestro paladar. Es buena idea hacer caso a las indicaciones para obtener el máximo partido de cada elaboración.

La carta de vinos.

Me sorprendió la carta de vinos, unas 30 referencias, no esperaba tantas ni tan variadas, aunque tenemos vinos clásicos también encontramos muchos otros muy interesantes de diversas latitudes, Bierzo, Toro, Castilla La Mancha, … Abundantes vinos de Aragón con algún vino de la Tierra menos conocido que nos permite probar cosas distintas. Los precios de los vinos sensiblemente inferiores a lo habitual, en la Senda no aprovechan los vinos para “engordar” la cuenta, precios bajos, no nos hará “duelo” pedir un buen vino por estos precios, que por otra parte lo requerirá la complejidad de los platos.

Si nos ponemos estrictos, para dar redondez completa a nuestra comida necesitaríamos varios vinos para maridar la diversidad de sabores del menú degustación. Cuantos más comensales en la mesa más fácilmente podremos adaptar los vinos a los platos, o al revés, según se mire. Algunos de los platos que tomamos requerían de un rosado, otros de un buen crianza, y alguno, quizás, se hubiera contrastado con un blanco. Nosotros optamos por un vino más neutro, polivalente, como el Absum Varietales tinto 2007, que con su cupage y ligera crianza en roble francés se adapta más o menos bien a los platos y refresca y limpia la boca tras cada bocado.

Restaurante La Senda, Zaragoza

¿Cómo sabemos si hemos elegido bien el vino?. De forma muy general podemos decir que es cuando el tomarlo después de un bocado, el vino mantiene sus características y no quedan ocultas por el sabor anterior de la comida, y además cuando al tomar el siguiente bocado seguimos siendo capaces de reconocer los sabores de este y que por lo tanto no han quedado relegados por el vino. Esto puede llegar por complementación o por contraste.

El producto del restaurante La Senda.

No pretendamos encontrarnos rodaballo salvaje, anchoas del Cantábrico, chocolate Azteca, gambas de Huelva, ortiguillas del Delta del Ebro, caviar de Beluga o cualquier otro capricho de este estilo. Si así fuera el restaurante tendría que tener una despensa enorme y muy cara de mantener, cosa que tendríamos que pagar. Entrar en un restaurante en el que podemos pedir por nuestra “boquita” de una enorme carta de productos exquisitos requiere que el hostelero los tenga preparados, y esto hay que pagarlo, es un lujo caro. Por contra La Senda nos ofrece un menú degustación cerrado, donde además hay que ir con reserva, con lo que se logra tener el producto necesario para el día, fresco y barato, sin necesidad de grandes despensas. Además tampoco se recurre a productos carísimos que por otro lado tampoco requerirían de demasiada elaboración. La Senda es un restaurante de cocina, no de producto.

Comimos en La Senda.

Sólo existe el menú degustación, no hay carta, además hay que reservar el día anterior ya que muchos de los platos elaborados a baja temperatura requiere mucho tiempo de “entrenamiento” en cocina. El menú degustación cambia cada dos meses, el día de nuestra visita consistía en:

Capuchino de calabaza con espuma de cítricos, galleta de cebolla y terrón de jamón. Como si de un desayuno se tratara David nos ofrece este entrante, delicada espuma de cítricos que nos descubre una crema de calabaza a distinta temperatura, muy suave, donde una vez que hemos sumergido el terrón de gelatina de jamón se convierte en un sabroso abanico de sabores y temperaturas. La crujiente galleta de cebolla se come sola o untada en nuestro “desayuno”, que lo es, puesto que acaba con nuestro ayuno. Como una taza de café, pero sin café y muy sabrosa. Excelente comienzo.

Restaurante La Senda, Zaragoza

Huevo escalfado con jamón, bechamel de cebolla, hongos y ceniza de patata. Un plato de presentación voluntariamente contradictoria, una aparente ceniza caída de forma casual sobre un huevo escalfado que descansa en una bechamel. La ceniza, no es sino patata frita teñida, que sabe a patata frita pero con una textura muy distinta a lo habitual. Una vez revuelto el plato se convierte en una simbiosis de texturas gelatinosas a una tibia temperatura, que conjuga una juguetona complejidad de sabores en nuestro paladar, exquisito. Es el único plato que se recomienda comer con pan, untando sin complejos, o bien a cucharadas, a gustos.

Restaurante La Senda, Zaragoza

Rulo de arroz negro con alioli de membrillo, chipirón y algas. Impresionante el alioli de membrillo, que junto con el arroz negro de nuevo colma nuestro paladar, un simple alioli con arroz parece increíble que logre un sabor tan intenso y redondo. De nuevo otro éxito. Un trocito de chipirón nos cambia la textura y complementa el plato, decorado todo el con una suaves algas y unas florecitas, por cierto comestibles.

Restaurante La Senda, Zaragoza

Bacalao con salsa de ajos tiernos y mousse de romesco. Nueva descarada mezcla de sabores, cada componente de este plato nos aporta algo distinto, sumando un todo, cada uno de los elementos por si sólo están en su punto perfecto, unidos todos ellos logramos un plato riquísimo, contundente y diferente.

Restaurante La Senda, Zaragoza

Pechuga de pollo cocinada a baja temperatura con salsa de especias, limón y brandy, quinoa y gelatina de limón. La textura de la pechuga parece indicar que estuviese cruda por el delicado punto de cocina, al cortarla aparece jugosa y suave, pero el paladar descubre que está perfectamente cocinada. Se contrasta con la salsa que le aporta intensidad y más sensaciones especiadas.

Restaurante La Senda, Zaragoza

Brownie de nueces con helado de zanahoria y sopa de torrija. Expectacular Brownie, todo casero. Incluso estando completamente saciados es imposible dejarse algo en el plato si se prueba, de nuevo varias temperaturas y texturas. La sopa de torrija una golosina para los más sibaritas, que añadida al brownie y mezclada con el helado crea un postre perfecto.

Restaurante La Senda, Zaragoza

El precio.

El menú degustación, compuesto de 6 platos, cuesta 30 euros, con la bebida aparte. Saldremos totalmente saciados incluso sin probar el pan. Un precio buenísimo teniendo en cuenta la idoneidad de los platos, los puntos perfectos de cocina y las no menos importantes adecuadas temperaturas de servicio. Sin ninguna duda relación calidad precio muy bien.

Nosotros estábamos 4 personas costó 138 euros, que sale a 34,5 euros por persona. Lo dicho un precio buenísimo. Por eso hay que reservar con un mes de tiempo.

precio restaurante senda zaragoza

Resumen y opinión del restaurante La Senda, Zaragoza.

Por unos 35 euros podemos comer, hasta casi saciarnos, comida de autor de alto nivel, en un salón sencillo pero cómodo, además pudiendo bañar los platos con buen vino a excelente precio. Atendidos por un servicio de mesas diligente y familiar, sin ningún tipo de estiramientos ni complicaciones protocolarias, como si estuviéramos en casa. Para mi ha sido todo un hallazgo, y un placer poder disponer de esta cocina por este precio. Pero como lo bueno se propaga rápido para ir un fin de semana es necesario reservar con casi un mes de tiempo, además teniendo en cuenta que el Chef cambia el menú cada dos meses casi dan ganas de, al pedir la cuenta, realizar la reserva para dentro de dos meses. No se trata de un restaurante donde el protagonista en el plato sea el producto, sino la riqueza sensorial de cada servicio, logradas con los elementos de los platos, los punto perfectos de cocina, temperatura de servicio y emplatado. El restaurante la Senda, o “Bulli de torrero” es muy recomendable, para disfrutar de gastronomía, centrándonos en el plato, para gozar de cada una de las creaciones de David Baldrich.


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