Julio 12th, 2009 Restaurante Risko Mar, Zaragoza
Nuestra valoración: 
- Fecha de la visita: julio 2009
- Tipo de Cocina: mercado, principalmente pescados y mariscos.
- Precio: carta a partir de 45 euros, puede haber menús cerrados a partir de 30 euros.
- Teléfono del restaurante: 976 225053
- Dirección del restaurante: Francisco Vitoria 16, Zaragoza
Ya había visitado anteriormente el restaurante Risko Mar, y aquella vez nuestra experiencia no fue todo lo grata que esperábamos, de un restaurante, marisquería, que pretende ser selecto. De esto hace ya unos años, antes del comienzo de esta bitácora, donde cuento, con más o menos éxito, las vicisitudes que ocurren en mis visitas a los restaurantes.

Estamos en julio, hace mucha calor, apetece el pescado y el vinito blanco muy frío, todo lo contrario que andar por Zaragoza, que es insufrible. Al pasar por la puerta del restaurante Risko Mar, en Francisco Vitoria me llama la atención un cartel que han puesto en la puerta con menús cerrados, tres, uno de 30 euros, otro de 35 y otro de 44 euros (más o menos). Vaya!, pienso, parece que los tentáculos de la crisis llegan a todas partes, sin duda estos precios están muy por debajo de lo que puede costar una cena a la carta un sábado por la noche en este restaurante habitualmente. Los estudiamos y nos parece buena opción, adentro que vamos.
El servicio del restaurante Risko Mar, Zaragoza.
Si un restaurante pretende ser un “grande” en Zaragoza deberá de disponer de un servicio “grande“, para lo cual cuando un cliente entra alguien debería de atenderle, no digo estar en la puerta para hacer la pelota y preguntarle al típico estirado de turno ¿que tal están los señores? ¿y los niños bien?, pero tampoco que el cliente deba de entrar al restaurante como quien entra a un supermercado y cuando encuentra a una persona uniformada le diga “perdone que le moleste, es que venía a cenar”. Nadie nos espera, nadie nos atiende, excepto unas simpáticas camareras a las que le pregunto si los menús de la puerta son también para cenar, a lo que me responden amablemente que sí. Mi siguiente pregunta, ¿tienen zona de no fumadores?, a lo cual con igual simpatía me responde que todo el restaurante es de no fumadores. Perfecto, pienso, pardillo que soy, pues adelante.
Solamente una mesa, ocupada por un grupo de jóvenes, nos ponen justo a su lado, pues muy bien. Recién entregadas las cartas por el señor que hacía las veces de mâitre, y estándolas echando un vistazo “chas!”, ¿?, no puede ser, ¿eso era lo que creo?, sí, el odioso ruido del chasquido de un mechero, todo lo disimuladamente que puedo me vuelvo y al menos dos personas están empezando a fumar, !socorro¡. Miro a la camarera, ella se ha percatado del problema y se lo está comentando al mâitre, no me lo pienso, me levanto y voy hacia ellos, ¿el salón es de no fumadores verdad?, le pregunto, sí así es, pues si no les importa me gustaría que me cambiasen de mesa porfavor, a esta si les parece bien (la que a mi entender estaría lo más lejos posible de la fumata). No me ponen ninguna objeción, tampoco recibo ninguna disculpa, nos mudamos de mesa.
Si no fuera por lo bien que se estaba en el salón, la calor que hacía fuera y que nos apetecía el menú, sin duda nos hubiéramos ido de forma inmediata.
A lo largo de nuestra cena vimos como llegaban más comensales, muchos de ellos fumadores, y los ponían en un lado de la sala, e incluso el propio mâitre les llevaba los ceniceros a las mesas. Señores, esto no es así, si deciden que sea de no fumadores, pues es de no fumadores y si es de fumadores que sea, no se puede estar en misa y repicando que es lo que pretenden en el restaurante Risko mar. Mal, muy mal.
Las chicas que nos atendían la mesa muy bien, nos servían las copas, nos presentaban los platos, etc, pero al terminar tampoco el mâitre se interesó lo más mínimo por si habíamos estado cómodos, o si habíamos cenado bien, y mucho menos nos acompaño a la puerta. Y todo esto no es que lo necesitemos, ni nosotros ni nadie, pero debería de existir si pretender ser algo en Zaragoza.
El salón del restaurante Risko Mar.
Muy cómodo, mesas desahogadas, correcta separación, techos altos, buen aire acondicionado, decorado con sencillez pero con elegancia. Me llama la atención la franja de espejos que rodea el restaurante a la altura de la cara, gracias a los cuales ,los más indiscretos, podrán estar observando a otros comensales sin que estos se percaten, me parece divertido y me recuerda a ciertas picardías palaciegas.

En el lado de la cocina una vitrina nos presenta los pescados frescos que tienen, aunque manteados con hielo, diviso claramente dos rodaballos que dicen “atrévete cobarde”. Pero va a ser que no, para otra ocasión. A su lado un armario de vino repleto hasta las “cachas”, donde los cuellos de las botellas de múltiples colores nos invitan a investigar la carta de vinos, que por cierto, tampoco nos entregaron en ningún momento.
La carta del restaurante Risko Mar.
Con los avatares de solicitar el cambio de mesa, la mudanza y demás mandangas que sufrimos por el defecto de servicio, apenas si vi la carta, pero básicamente el restaurante Risko mar es para disfrutar de producto fresco del mar, tanto de pescados como de mariscos, con algunas carnes, jamón 5 Jotas, setas y producto de la huerta de temporada como las alcachofas que nos tomamos. Destacar los menús cerrados que tienen ahora, supongo que para llenar mesas en periodo estival, donde por 30, 35 o 44 euros encontramos un menú de alta calidad totalmente cerrado, sin sorpresas, de cantidades más que suficientes en plato, y con bodega y postre incluidos.
El producto del restaurante Risko Mar.
Muy bueno, tomamos el menú de 30 euros, y todo el producto era buenísimo, de primera calidad, tanto el del mar (bacalao y chipirones), como la carne (solomillo), pasando por el de la tierra, unas excelentes alcachofas.
El precio del restaurante Risko Mar.
Cenar o comer a la carta en el restaurante Risko Mar nos costará, por lo que pude ver en la carta, a partir de 45 euros por persona, pero puede ser mucho más, recordemos que estamos en una marisquería y en una de las zonas más caras de Zaragoza, encontraremos productos de excelente calidad y frescura pero sin duda de un alto precio que hay pagar, sea aquí o en otro sitio, el buen producto se paga. Los menús cerrados que ofrecen actualmente son una excelente opción, por 30, 35 ó 44 euros tenemos un menú cerrado con todo lo necesario (recuerdo algunos menús cerrados de otros lugares que luego no lo son tal, y al final sube un pico), nosotros tomamos el de 30 euros por persona que eran tres entrantes y un segundo para compartir con vino, agua y postre, todo un acierto.

Comimos en el restaurante Risko Mar.
Tomamos el menú cerrado de 30 euros por persona, con tres entrantes y un segundo para compartir, más postre, vino y agua.
Bacalao Orly: Un buenísimo bacalao rebozado en masa orly pasado por la sartén, ideal para entrante en este tiempo. Dos trocitos por persona.

Chipirones a la plancha. En su punto perfecto de plancha, blanditos por dentro pero crujientes en sus extremos, que con su propio jugo y aceite dejaban tras de sí en el plato un hunto que no pude más que rebañarlo sin complejos. Dos chipirones para cada uno.

Alcachofas con jamón. Se deshacían en la boca, aliadas con un buenísmo jamón frito, haciendo en conjunto una mezcla de texturas suaves y fuertes, encantadora, además del empuje de sabor que el salado jamón frito otorga a unas finas alcachofas. Cortes de diente de ajo nos alegran todavía más, si cabe, el plato. Plato par compartir dos personas.

Dados de solomillo con patatas y pimientos. Una fuente con más que suficiente solomillo, con unos pimientos rojos asados y unas láminas de patata asada, nueva, muy buena, anecdótico y muy acertado también el puerro entre los datitos. El solomillo estaba perfecto, quizás con un pequeño exceso de sal. Se nos hizo casi excesiva la cantidad, pero estaba tan bueno que hubiera sido una lástima no terminarlo. Bandeja para compartir dos personas.

Postres, uno por persona, pedimos ambos tarta de chocolate. Un enorme corte de tarta de chocolate para cada uno, (nos dieron a elegir entre cualquiera de los postres de la casa), rellena de una capa de mermelada de fresa, buenísima y muy abundante.

Mi opinión sobre el restaurante Risko Mar.
Me gustó mucho su salón (muy cómodo) , sus productos, su cocina y sus menús cerrados, que no tienen trampa ni cartón. A la carta nos gastaremos a partir de 45 euros, y si hay menús cerrados (no siempre hay), podemos comer muy bien por 30 euros por persona. Me pareció muy triste el hecho de que en un restaurante completamente de no fumadores el propio mâitre llevara los ceniceros a las mesas, que no se interesaran por la comodidad de los clientes, a los que no esperan en su entrada ni acompañan en su salida. El personal de servicio muy simpático y profesional, pero no así el conjunto general del servicio que fue muy deficiente. El contenido de los platos muy recomendable, una carta de mercado basada principalmente en pescado en marisco, fundamentada en un buen producto y bien llevada en cocina. Lo recomendaría para disfrutar de una buena mesa pero advirtiendo que hay muchos defectos de servicio que deberemos de obviar para que la velada llegue a buen término. Una cena íntima en pareja en un restaurante así es como jugar a la ruleta rusa, puede salirte muy bien, pero con un servicio tan desigual también puede ocurrir cualquier cosa.

Comentarios, Críticas y Opiniones.
Una Respuesta en “Restaurante Risko Mar, Zaragoza”
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Noviembre 21st, 2010 a las 15:15
Fuimos este sábado, rebotados desde el COLETTE, que primero me dio mesa para luego quitármela y enviarme a éste de su grupo. ¡Qué desilusión! Optamos por el menú, a un precio razonable de 37 euros por persona, con café incluido y un vino decente en él (Marqués de Vitoria). Pero qué mal comimos!: el aperitivo era chistorra, sin más, las rabas no eran tales sino sucedáneas del calamar y mal fritas, el solomillo era todo menos solomillo, escesivamente cocinado a pesar de haberlo pedido al punto, pero lo peor, la merluza: pastosa, jasca, con poca gracia hecha. Y eso que era al estilo Orio, que si no… Una pena, porque confiaba en encontrar calidad semejante a sus ancestros.