Nuestra valoración: Sólo 1 cachirulo de 5 posibles, muy importantes deficiencias, no recomendable

  • Tipo de cocina: marisquería, arroces, fideua.
  • Precio medio: 25 euros.
  • Dirección del restaurante: Calle cinco de marzo, Zaragoza.
  • Restaurante Actur: C/ Pablo Casals 2, Local .
  • Restaurante Utebo: C/ Ntra. Sra. del Carmen, 1, Local

Son pocos los buenos restaurantes que tienen sus puertas abiertas un domingo, algunos hay, pero pocos. El caso es que tenía la posibilidad de salir a comer este domingo, puesto que tenía colocados a mis hijos, con los abuelos claro. Pensé en ir a lo seguro y acercarme por alguno de estos pocos que no fallan, no lo hice, y como al gato del cuento me mató la curiosidad.

Quería ir a un restaurante en el que no hubiera estado, y además en domingo, y a ser posible por el centro, y de buena cocina, y …. me pasé de conjunciones. Llamé a un nuevo restaurante, más o menos nuevo, un par de años le echo, “La mar salada“, que abrió un primer restaurante en el Actur y recientemente otro en el centro de Zaragoza, en la calle Cinco de Marzo.

Pagamos cuarenta y tantos euros entre los dos, no es gran cosa, pero es que lo que comimos si que era poca cosa, además en un ambiente incómodo y por si fuera poco no estuvimos de acuerdo con el precio. En definitiva, un fiasco.

El local.

El restaurante La Mar salada está en el centro de Zaragoza, en la calle Cinco de Marzo, al lado de la Plaza de España. El local tiene una barra donde los clientes pueden tapear y chatear. Al lado conformando un pasillo comienza el comedor, se ancha al fondo y abre una nueva sala a la izquierda. Las mesas muy juntas, ambiente alborotado y en nuestro caso fresco, puesto que estábamos al lado de una puerta donde no paraban de entrar los camareros con bolsas de basura que, a pesar de parecer o quizás constatar que soy un poco raro, nos incomodaron mucho además pelarnos de frío.

El servicio del restaurante La Mar salada.

En un restaurante cuando el servicio desentona es que había algo “entonado“, como no era el caso, el servicio igual que el resto, no sintoniza con lo que yo espero en un restaurante. Que conste que no puedo, ni quiero, ni debo, opinar sobre las personas particulares que trabajan en este u otro restaurante, puesto que habría que saber sus contraprestaciones, si se les forma al menos elementalmente sobre lo que sirven, etc.

Por ejemplo, pregunté sobre un vino que aparecía como “recomendado“, y me dijo que no sabía nada del mismo, de agradece la franqueza pero en una carta corta mínimamente deberían de conocer algo de los vinos, digo yo. Cuando nos lo trajeron, un blanco, ni siquiera nos sirvieron la primera copa y el vino en cubitera pero sin servilleta para evitar mojarnos cada vez que nos servíamos. Pequeños detalles pero que van creando un ambiente desapacible.

Posteriormente al pedir el segundo se me olvidó la salsa ali-oli, no hubo forma de “pillar” a un camarero para pedirla, me levanté dos veces de la mesa a la barra a pedirla, hasta que al final, casi terminando la comida, nos trajeron la salsa. Más de lo mismo.

La carta.

El restaurante La Mar Salada tiene como bandera los productos del mar. Comienza su carta por los arroces, de 10 a 18 euros persona. Continúa por las fudeuas, de 10 a 12 euros persona, continúa con fritos, ensaladas y plancha. Nosotros tomamos unas puntillitas para entrante y las encontramos de una calidad media, aceptables, no así la fideua como luego comento.

El precio.

La comida nos costó 46.11 euros para dos personas, 23 euros por persona, con una ración de puntillitas, una fideua, una botella de vino y dos cafés. No es que sea mucho dinero, pero es que lo que comimos no valía ni de lejos lo que pagamos, no salimos contentos. La fideua que tomamos “Todo pelado“, hacía honor a su nombre, era una desierta paellera con fideos, salada y muy aburrida.

Durante el transcurso de nuestra comida, la mesa de al lado pidió la cuenta, y debido a la improcedente poca distancia, que impedía hablar cuando la mesa de la lado lo hacía puesto que se solapaban las conversaciones, escuché como se quejaban por no se que de los precios, y algo de un 15%. No hice demasiado caso y una vez se marcharon continuamos nuestra charrada. Cuando terminamos, nos tomamos un café, pedí la cuenta, pagué y nos fuimos a comar una copa a otro sitio. En este con más tranquilidad comprobé como algunos de los precios en la cuenta se habían incrementado por arte de magia un 15%, pero no todos, sólo algunos. Supongo que en algún recoveco de la carta pondrá algo al respecto, pero no comulgo con letras pequeñas, no me gustan, ¿por qué ocultar los precios?, ¿por qué no indican directamente al cliente que algunos precios tienen un 15% más?. Desde mi punto de vista es una mala política. Creo que casi todo el mundo asume, aunque tampoco estoy conforme, con que las terrazas tengan un suplemento… pero estábamos dentro de local, y esto me parece algo un poco “rarito“.

Precio restaurante la mar salada

Comimos en La Mar Salada.

Puntillitas con Padrón: de una calidad media, aceptables, en la carta indicaban 4,75 y nos cobraron 5,45 euros (un 15% más).

Restaurante La mar salada Zaragoza

Fideua Todo Pelado: 12 euros por persona, generosa en cantidad, pero algo solitaria en cuanto a “bichitos“, hacía honor al nombre del restaurante en cuanto a “Salada” y en general monótona.

Restaurante La mar salada Zaragoza

El vino que tomamos.

Alma. D.O Monterrey (Galicia). Un vino muy correcto, de la variedad Godelló. Sin lugar a dudas lo mejor de toda la comida. Nos lo sirvieron muy frío, en su cubitera, lástima que las copas no estaban a la altura del vino.

Restaurante La mar salada Zaragoza

Resumen y opinión sobre el restaurante La Mar Salada, Zaragoza.

Relación calidad precio descompensada. Me recordó a los típicos restaurantes pie de playa mediterránea atrapagiris , donde comes mal, apretados, hay que perseguir a los camareros y pagas algo fuera del precio de lo que has tomado. Pero que aún con todo están llenos, porque hay que decir, que no lo había comentado, que el restaurante estaba hasta las “cachas” de pavos y pavas comiendo tan ricamente, y que quizás yo fuera de los pocos que saliera descontento. En resumen, encontramos un mal servicio, poco espacio, nos cobraron un 15% más en algunas cosas (como las puntillitas, la salsa y los cafés), tuve que levantarme de la mesa para pedir en dos ocasiones, y además no nos gustó la fideua, vamos un éxito. Es por ello que aun servidor ya lo han visto por allí.