Nuestra valoración: 4 cachirulos de 5 posibles, restaurante muy recomendable

  • Localización: Calle San Miguel, 43, Zaragoza. (cerrado domingo noche y lunes todo el día)
  • Teléfono de reservas: 976 219 643
  • Tipo de cocina: clásica y mercado con toques personales
  • Precio: entre semana 18 euros, findes de semana 25, menú degustación 30.

RESTAURANTE CERRADO.

Los caprichos del bufón es el nombre que José Angel Soto, cocinero, junto a su mujer Marian, jefa de sala, han dado a su nuevo restaurante en Zaragoza. Anteriormente durante algunos años han dirigido y cocinado  la Hospedería de Sádaba, que dejaron ya hace unos meses para venir a la capital Aragonesa a abrir este nuevo restaurante.

Es de todos sabido la importancia del turismo en las economías locales, y que este se fija cada vez más en la gastronomía; que ello deriba en que una zona geográfica sea más o menos intereante para el turismo “rentable” , además de otros factores, según la oferta gastronómica del lugar. O dicho de otro modo, que cuantos mejores, o más populares, restaurantes haya más turismo de calidad lograremos.

Restaurante Los Caprichos del Bufón, Zaragoza

Y digo todo esto porque el recuerdo de mi visita al restaurante de la hospedería de Sádaba, cuando el cocinero era José Angel Soto, es excelente, salímos encantados, y me consta que era un referente en restauración en la zona, y todo aquel que fuera por aquellos lares y desease una buena mesa sabía donde tenía que ir. Desconozco cuanto intentaron convencerles para que no dejaran el restaurante, ni siquiera si lo intentaron, pero el hecho es que lo hicieron, y me surje la duda de si son conscientes los dirigentes políticos, en general, de este o cualquier sitio, de la importancia de la gastronomía en el turismo. Palabras banas y palos de ciego abundan en el discurso político en nuestra región en cuanto a restauración se refiere. Pero como no hay mal que por bien no venga… pues ahora tenemos otro buen restaurante en Zaragoza, o gastrobar como ellos mismos lo han apodado.

Los caprichos del bufón, no es un restaurante, es un gastrobar, según sus mentores. ¿Y qué es eso?. Pues básicamente es muy buena cocina tanto de tapas, como miniplatos y raciones, llegando hasta los platos y menús típicos de restaurante. A continuación intentaré explicarlo.

El local del restaurante Los Caprichos del bufón.

En el centro de Zaragoza, en la calle San Miguél, donde antes se ubicaba el restaurante “Casettone“, un bonito edificio de piedra, con una puerta de arco de medio punto. Han realizado una reforma íntegra del local, total, cambiando incluso la ubicación de la cocina. Y tengo que darles mi enchorabuena por el trabajo conseguido, dos espacios diferenciados, cómodos, elegantes y funcionalmente distintos, he visitado ambos en distintas ocasiones encontrándome en todo momento relajado y “en mi salsa“.

Los caprichos del Bufón, Zaragoza.

Al entrar nos recibe la barra, llena de tapas recién elaboradas, botellas de vino y cava en cubiteras. Además varias mesas altas dispuestas para los bocados en miniatura, o símplemente tomar unos vinos o cervezas. Si deseamos comer informalmente podemos hacerlo aquí, donde nos vestirán estas mesas altas con manteles de hilo para dar mayor calidez a nuestra estancia si indicamos que queremos comer. Se trata de comidas o cenas más dinámicas, que en ocasiones nos pueden venir muy bien. ¿Cuantas veces nos a ocurrido que queremos comer o cenar de “picoteo” charrando en grupo sin pretender un gran gasto?, muchas, ¿y por eso tenemos que renunciar a la calidad del plato?, no. Todos los platos, raciones y tapas son servidos tanto en la plata calle (barra y mesas altas), como en la planta superior, mesas clásicas.

Restaurante Los caprichos del bufon, Zaragoza

La planta superior accedemos por unas escaleras, no hay ascensor. En esta se disponen mesas para unos 30-35 comensales, tanto mesas para dos, como para cuatro y otra grande redonda para 10 personas. Destaca su sóbria y elegante decoración, muy bien iluminada de día por las ventanas que dan a la calle San Miguel. Pinturas, carillones y muebles antiguos se mezclan sin romper la estética con los armarios metálicos del vino, que mantendrán este delicado tesoro en perfecto estado. Un ambiente sosegado, placentero, tranquilo en contraposición con la planta inferior. Han logrado con esta separación que el cliente pueda escoger lo que más le plazca en cada momento. Una mesa tranquila o un ambiente resuelto de tapeo.

Ambas zonas son de fumadores, pero bien ventilados, a mi no me molestó el humo, que ya es decir.

El servicio.

En los caprichos del bufón el servicio lo dirije Marian, propietaria del restaurante junto a su marido José Angel, chef. Ayudada por un ejército de camareras, me quedé sorprendido del personal de servicio, conté al menos cinco camareras el día de nuestra visita, una apuesta evidente por el respeto hacia el tiempo del cliente, nada de tener que perseguir a nadie para lograr una ansiada ración.

Un día, en una de esas divertidas tardes de compras que tanto nos gustan a los hombres, logré escaparme de tal lenta tortura, y me refugié en los caprichos del bufón, haciendo un marro y saliéndome por la tangente. Una vez allí, el restaurante recién abierto, agosto, yo sólo en la barra y una atenta camarera al otro lado. Hacía calor, una cerveza lo ideal, pienso. Le pregunté si tienen alguna cerveza de Babiera, o directamente de Münich, ya no lo recuerdo, el caso es que me sorprendió ofreciéndome una de trigo, túrbia y muy fría, como a mi me gusta, y además con una tapa invitación de la casa. Y claro, preguntón que es uno, ¿siempre invitan a tapa?, sí siempre, todas las consumiciones tienen su tapa. Y por lo visto tapas de verdad, porque esta era una banderilla con boquerón incluído. Menuda alegría, tapas dignas con las consumiciones. Cuanto hecho en falta esas tapas con los vinos , que aunque en contadas ocasiones, nos ponían en la zona de “portu” en Valladolid, en mis tiempos universitarios. ¿Cuándo en Zaragoza?, de momento ya tenemos uno, que cunda el ejemplo.

La carta de vinos.

Enorme, unas 350 referencias. Esto viene dado, además de para dar servicio al cliente, del hecho de que José Angel, el Chef, es un apasionado de los vinos y experto conocedor del mercado. También de los cavas, aunque para mi desdicha tengo que indicar que no hay ningún cava Aragonés en la carta.

Un aspecto interesante es el “vino de la semanaa 12 euros, y el “cava de la semanaa 14 euros. Pueden pedirse tanto en mesa como en barra por el mismo precio, una buena opción en barra si vamos en grupo.

Otro aspecto reseñable, y que se agradece, es la posibiliad de tomar vino y cava por copas, tanto en la barra como en las mesas, de esta forma podemos más fácilmente jugar con las sensaciones organolépticas de los distintos maridajes, o símplemente que cada comensal pueda comer con el tipo de vino que quiera.

La carta de platos.

Para comer entre semana disponen de lo que denominan “sugerencias del día“, un primero a elegir entre cinco, y un segundo a elegir también entre cinco, más postre agua y vino, por 18 euros. Evidentemente no se trata del típico menú del día de 10 euros, sino de platos más elaborados, de mayor calidad.

El fin de semana tienen las “sugerencias de fin de semana“, un primero, un segundo y postre, a elegir entre las cinco sugerencias de fin de semana, (5 primeros y 5 segundos). Por 25 euros sin maridaje.

También ofrecen un menú degustación, que es la opción que tomamos nosotros, que consta de 5 platos, determinados por el cocinero el mismo día, un entrante, 3 platos principales y un postre, por 30 euros, maridaje a parte (vino a parte).

Además también existe carta para seleccionar los platos que más nos gusten, entre los que se encuentran también clásicos como el chuletón (que vimos servir en una mesa de al lado, junto a una fuente caliente para terminar de hacerlo) o el asado estilo castellano.  Nos indicaron que también disponen siempre de algún pescado, con el rodaballo.

El precio del restaurante Los Caprichos del Bufón.

Con precio cerrado: entre semana 18 euros las sugerencias del día, primero segundo, postre, agua y vino. En fin de semana podemos pedir las sugerencias fin de semana, primero, segundo y postre (sin maridaje), por 25 euros. Y en todo momento (semana o fin de semana), tenemos el menú degustación, cinco platos, uno de ellos postre, por 30 euros, maridaje no incluido.

También podemos pedir a la carta, aunque no pude verla puesto que pedimos el menú degustación y no puedo valorar el precio aproximado.

El precio de los vinos: siempre tenemos la opción del vino de la semana por 12 euros, o el cava de la semana por 14 euros. Ambos pueden pedirse también en fin de semana.

Por ejemplo, un menú degustación para dos personas con una botella de cava de la semana: 30*2 + 14 euros: 74 euros para dos personas, 37 euros por persona el menú degustación con cava.

Los baños.

Considero muy importante en un restaurante el baño, aunque su uso se limita a labarnos la manos antes de comer, la impresión que me transmite, al menos a mi, es un reflejo de la limpieza y generosidad hacia los los clientes del restaurante. En algunos restaurantes lo obvio porque encuentro lo normal. En este caso lo menciono puesto que encontre una máxima limpieza y una amplitud que hay que agradecer.

Los vinos que tomamos.

Berola, bodegas Borsao, D.O. Campo de Borja. Otro acierto de Bodegas Borsao, cosecha 2007, un tinto muy equilibrado y complejo, semicrianza en roble Francés. Olfato avainillado. Redondo. Un buen vino. Tanto Jose Angel como Marian son auténticos amantes de los vinos del Campo de Borja, por lo que abundan en su carta.

Restaurante Los caprichos del bufon, Zaragoza

Cava Grimau gran reserva. Un buen cava, con un excelente punto de acidez fruto de su crianza. Complejo y fresco a la vez.

Restaurante Los caprichos del bufon, Zaragoza

Decía Brillant-Savarin: “Pretender que no se debe cambiar de vino es una herejía, la lengua se satura y tras el tercer vaso, el mejor vino no despierta más que una sensación obtusa“. Ninguna duda, pero no está el “horno para bollos” y pensar en comer con 2 ó 3 vinos distintos en un restaurante es sólo para unos pocos. Pero la verdad es que cada plato marida mejor con un vino que con otro. Si nos gusta el vino y la comida disfrutaremos mucho jugando a probar los platos con distintos vinos, y valorar el resultado. Sobre todo si estamos en grupo. Estando cuatro en una mesa ¿no creen que es mejor sacar dos botellas de dos tipos de vino distintos?, la mesa ganará en conversación y siempre se aprende algo.

Comimos en el restaurante Los Caprichos del Bufón.

Tomamos el menú degustación, al hacer la reserva via teléfono pregunté de su existencia y ya indiqué que lo queríamos tomar, en menús de este tipo, siempre es mejor avisar. Este se componía de 5 platos, uno de ellos postre. Todos ellos los catalogo como cocina clásica con toque personal, venido este, principalmente, del resto de elementos que acompañan al motivo principal del plato, esto es, sus salsas, condimentos, y acompañamientos en general.

Ensalada de oreja de cochinillo confitada, con mermelada de pimientos de cristal y lactonesa de mostaza. Un plato delicioso, siempre y cuando nos gusten las orejas de cerdo, claro. Ligeramente endulzado con la mermelada y generando un contraste sorprendente con la mostaza de base. Una golosina.

Restaurante Los caprichos del bufon, Zaragoza

Arroz negro con chipirones, trufa blanca y suave de ali-oli. Un plato contundente en un ideal punto de arroz. Arroz de la tierra, de las Cinco Villas. Colmado este plato por una espuma de ali-oli con un toque de trufa blanca que creaba una complejidad en el paladar, mezclándose con la salsa y el arroz sin arrollarlos.

Restaurante Los caprichos del bufon, Zaragoza

Manitas del bufón: Manitas de cerdo deshuesadas con alcachofas, sobre cecina de Villarramiel. Para un “tripero” como yo, una delicatesen. No dejan de ser manitas de cerdo, eso sí, deshuesadas para ahorranos la incómoda, y a veces poco correcta, necesidad de sacarnos los huesitos de la boca. Pero es en platos como este cuando encontramos toques diferenciados según la mano que los crea, son principalmente los condimentos, o los elementos que los conforman, los que a partir de un plato tan clásico se obtiene una ramificación sin perder el norte.

Restaurante Los caprichos del bufon zaragoza

Atún rojo marcado y estofado de perrochicos. Una de las pocas cosas buenas que tiene la crisis, o quizás la única, es que ahora en los mercados se pueden encontrar algunos productos a precios mucho más asequibles que antes. Productos como el atún rojo estaba relegado a los más pudientes, con el inconveniente que esto suponía el tenerlos en una carta. Como ocurría con el atún rojo. Ahora lo encontramos más  fácilmente, disfrutemos de este manjar. Sobre el plato en cuestión me gustaría subrayar dos claves, su magnitud, era realmente enorme, muy grueso. Y la otra el punto de cocina, porque de todos es sabido lo jasco que se queda el atún en su interior, haciéndose incomible, pero este estaba muy jugoso por dentro, pudiendo disfrutar plenamente de él incluso en su interior.

Restaurante Los caprichos del bufon zaragoza

Fardelejos laminado de Reineta y caramelo de chocolate. Unos buenísimos fardelejos, posados sobre conserva de manzana casera.

Restaurante Los caprichos del bufon zaragoza

Resumen y opinión.

Los caprichos del bufón es un nuevo restaurantes de Zaragoza, dirigido en cocina por el experimentado cocinero Jose Angel Soto y con la dirección en sala de su esposa Marian (anteriormente regentaban  La Hospedería de Sádaba). Localizado en el centro de Zaragoza, en la calle San Miguel 43. Dispone de dos espacios diferenciados, en la planta calle bar de tapas elaboradas, o miniplatos, donde también podemos comer en mesas altas más informalmente, y en la parte superior un salón para unas 30-35 personas elegantemente decorado, cómodo y confortable, con ventanas a la calle San Miguel. Fanáticos del vino cuentan con una carta de unas 350 referencias, con vinos de muy alta gama y vinos muy educados por el módico precio de 12 euros (preguntar por el vino de la semana), también cavas, con el cava de la semana por 14 euros, no hay cava de Aragón. Agradecer también el vino y cava por copas tanto en barra como en mesa. Me consta que este cocinero disfruta con los malabares culinarios, y no sería de extrañar encontrar algunos platos de autor, no obstante en nuestra visita encontramos más platos clásicos con toques personales que modifican la cocina tradicional hacia una cocina más moderna y actualizada, de los sentidos, con una marca inconfundible de buen hacer. Los precios cerrados oscilan desde los 18 euros de las sugerencias del día, primero, segundo, postre, agua y vino, de martes a viernes (lunes y domingo noche cerrado), las sugerencias fin de semana por 25 euros (maridaje no incluído), y el menú degustación por 30 euros ( 5 platos) maridaje no incluído, y además la carta. Muy a tener en cuenta el tapeo, además de la extensa y selecta selección de tapas con que cuentan, las consumiciones tiene tapa gratis, pero tapa de verdad, no un mix de frutos secos “recauchutados“. En definitiva, conociendo la trayectoria profesional de sus mentores, el “gastrobar“, como les gusta llamarlo, me atrevo a vaticinar que será un lugar de referencia en Zaragoza.