Nuestra valoración: 4 cachirulos de 5 posibles, restaurante muy recomendable

  • Dirección restaurante: c/ Miguel Servet, 193
  • Teléfono de Reservas: 976.598.571
  • Tipo de cocina: mercado, toques autor, brasería, asados leña.
  • Precios: menú degustación 33 euros, carta 40-45 euros.
  • Fecha de la visita: octubre 2011

Simplificando podríamos decir que Torre Luna es un restaurante, o al menos esa es la visión que reciben muchas personas que lo ven desde el prisma gastronómico. Si somos un poco más precisos en esto tendremos que decir que en realidad son tres restaurantes, uno elegante de carta, una brasería y una bocatería. Todo ello en el mismo recinto, pero hay más, también dispone de un salón del Wisky y un salón del Gin Tonic, que vienen a ser como “bares” dentro del complejo. Además, sobre todo para el buen tiempo, tiene una terraza al aire libre con una gran barra para tomar copas, con mesas y sillas para disfrutarla tranquilamente si ese es nuestro gusto. Por si fuera poco también tiene una discoteca, de entrada libre, en los sótanos que abren los fines de semana o bien de forma privada para eventos particulares. Para grandes grupos, eventos, etc, disponen de un salón-carpa, que llaman la iglesia, para poder atender este tipo de servicios.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Vista esta , creo que completa, pero sucinta al mismo tiempo, descripción de Torre Luna,  queda claro que es algo más que un restaurante, es, no se como llamarlo, ¿un centro de ocio gastronómico?.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

 

 Restaurante Torre Luna, Zaragoza

La ubicación de estos espacios es totalmente distinta, juntos pero no revueltos, en un sensacional marco que ofrece el antiguo palacio de los marqueses de Osera, localizado en la calle Miguel Servet número 193, que tiene entrada también por la Carretera de Castellón.

En lo que respecta a estas líneas que continúan me centraré en lo que más nos importa, sus restaurantes, concretamente en el de carta que es el que un servidor ha visitado.

El restaurante, sus salones.

Este restaurante tiene nombre propio dentro del complejo Torre Luna, se llama Trampantojo, cuyo nombre emana de dos palabras trampa y ojo, que ya nos da una idea de por donde van los tiros. Su decoración nos hace ver cosas que no son, columnas pintadas que parecen reales, telas que no existen, luces que nos hacen ver cosas donde no las hay, etc. Cada uno de sus rincones son todo un entretenimiento en si mismos.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

 

 Restaurante Torre Luna, Zaragoza

 

 Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Dentro de este encontramos tres tipos de espacios distintos, por un lado el salón principal para los grupos pequeños, o para las parejas, o simplemente para grupos que no hay reservado un salón privado. Decorado serio y señorial, nos hace sentirnos como pretende, señoras y caballeros en un palacio, disfrutando de un festín, sin prisa, con espacios desahogados, techos altos y grandes balcones hacia un exterior que sabemos inóspito pero que ese momento sentimos lejano a nuestra dichosa situación.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

 

 Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Con el mismo estilo de fondo y decoración dispone asimismo de tres salones privados, todos ellos con abundante luz natural, uno de ellos incluso con un balcón que lo separa de nuestra mesa por unos arcos acristalados. Estos salones privados son ideales para cenas o comidas de grupo donde queramos intimidad o simplemente no queramos molestar al resto de clientes con nuestro alborozo.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

 

 Restaurante Torre Luna, Zaragoza

El tercer tipo de espacio al que hacía referencia es en la planta superior, donde aparece un salón con una decoración menos plástica, sencillo, que utilizan, según nos comentaron, para servir cockteles, picoteos, etc para grupos.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Tiene el restaurante Trampantojo un obstáculo de accesibilidad que no han podido superar, todos sus salones están en la planta primera, segunda o tercera del edificio, a los cuales sólo de puede acceder por escaleras, esto no tiene solución, al menos de momento, puesto que al ser un edificio histórico no les está permitido obrar para poner un ascensor que pondría remedio a este impedimento, que no por ello deja de serlo. Añadir a esto que el asador está en la planta calle por lo cual si lo que se quiere es disfrutar de una carne a la brasa ninguna barrera arquitectónica lo impedirá aunque tengamos problemas de movilidad.

A fecha de escribir estas líneas, es obligado comentar que la zona de brasería está al aire libre, ideal para cenas de verano, y que están realizando el proyecto de acristalarla para poder disfrutarla en invierno, es por ello que recomiendo preguntar a la hora de hacer la reserva.

Los baños.

En cada planta encontramos unos baños, con todo lo necesario, nada que objetar.

El servicio del restaurante Torre Luna.

Un señor elegante y pausado atiende nuestra reserva en el patio del edificio, al que accedemos por la parte de la terraza puesto que hemos aparcado el coche en el aparcamiento propio del restaurante (al aire libre y gratuito), nos muestra algunas de las estancias del restaurante y nos ilustra sobre su nombre y origen. Posteriormente me entero de que él ha sido el diseñador de este, de ahí que notara un oculto entusiasmo sobre cada uno de los aspectos y pareceres de su decoración.

Una vez ubicados en nuestra mesa, amplia y muy bien vestida, somos atendidos de forma muy correcta, educada y profesional por el personal de sala. Nos presentan la carta, nos describen el menú degustación y de la misma forma cada uno de los platos de que disfrutamos. No detecto ni un atisbo de malestar por acudir a comer con niños, que por desgracia es habitual y por ello ya he tachado algún que otro restaurante de mi lista. Con respecto a esto hay que decir que los padres debemos de ser conscientes cuando vamos a un restaurante de que no estamos sólos, y que el personal de sala tiene que hacer su trabajo, para lo cual debemos de ser nosotros los que logremos que no molesten, o lo hagan lo menos posible.

La mesa también acierta en mis gustos en cuanto a su buen menaje y su cambio constante tras cada plato si así lo requería este. La elegancia de una mesa, según mi criterio, viene dada por dos aspectos que se complementan y que ambos son necesarios  para lograrla, la decoración y el espacio por un lado, y el trato del personal por otro. De nada sirve un bonito salón con un burdo trato, ni un refinado trato en un grosero salón.  Ambas cualidades son logradas en el restaurante Trampantojo de Torre Luna, dotándolo de una elegancia en mesa de primer orden.

Nada tiene que ver con el servicio de mesa el aparcamiento, pero sí con el servicio final hacia el cliente. Disponemos de un aparcamiento privado, al aire libre, donde podemos dejar nuestro coche cómodamente.

La carta de vinos.

Unos buenísimos precios en los vinos díficiles de encontrar en  restaurantes de Zaragoza, y menos de un cierto nivel como es el caso. ¿Qué les parece un Borsao Tres Picos por 17,5 euros?, ¿O un Protos por 12 euros la botella?,  y así todos los precios de la carta de vinos, que además es extensa (unas 70 referencias), con todo lo necesario y algún vino menos conocido para los más aventureros, no hay cava de Aragón. Podemos disponer de una botella de tinto desde 9,5 euros, y nos podemos ir hasta un Champagne de 110 euros. Venden los vinos a precio de coste más un incremento de 4 euros por botella en concepto de descorche (que este es el beneficio real que obtiene el restaurante, mucho mejos de lo habitual, además el precio por descorche e igual para una vino de 5,5 euros quer para uno de 30 euros), ideal para los clientes, seguro que algunos restaurantes, todos son competencia de todos, estarán poniendo el grito en el cielo, incluso algunos pensarán que es una política errática que hace mal a sus negocios… Nada de eso señores, es el libre mercado, la oferta y la demanda, en el restaurante Torre Luna consideran una política comercial ofrecer los vinos a precio de coste, es un reclamo, y un descuento a fin de cuentas para los clientes, bienvenido seas en este tiempo de bolsillos preocupados.

El vino que tomamos.

Borsao Crianza Selección 2008, por 10,5 euros la botella. Además de ser un buen vino el precio es, al igual que el resto de vinos de la carta, muy bueno. Este tinto de Campo de Borja, con 10 meses de barrica y procedente de uvas azotadas por el cierzo y quemadas por el sol abrasador del verano, presenta un buen equilibrio en boca y paso fácil. En la página web se puede ver toda la información de este vino.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

La carta.

La carta del restaurante Trampantojo, de Torre Luna,  nos presenta inicialmente un menú degustación por 28 euros, que no incluye bodega pero que esta debido a sus buenos precios no hará engordar demasiado el precio, que consta de cuatro platos, que en el momento en el que nosotros fuimos eran: gazpacho con brunnoise de frutas, espinacas con bechamel de parmesano, croquetitas de chipirón con alioli, secreto ibérico a la parrilla con romesco, helado de galletas maría con yogurt, pan y agua. En nuestra visita íbamos 4 adultos, pedimos dos menús degustación de estos y luego algunos platos sueltos de la carta, el menú degustación nos pareció muy acertado en calidad y cantidad.

En la carta en sí aparecen tres apartados: tradición Torre Luna, Sugerencias y postres. Es interesante antes de continuar tener en cuenta dos grandes virtudes de este restaurante que encontraremos en muy pocos restaurantes, que son un lujo, por un lado que disponen de un horno de leña, sí hemos probado asados en horno de leña cualquier otro asado, por muy bueno que sea, será solo un primo más o menos cercano de un buen asado, nosotros probamos el asado como comentaremos a continuación y están fantásticos. Por otro lado otra gran baza de Torre Luna es que tienen brasa de leña para las carnes, una parrilla de verdad, como la que ponemos en las bodegas de los pueblos en la bodega para hacer la carne, que también dota de un matiz inconfundible en el sabor final de cualquier carne. Es por ello que hay mirar la carta y fijarse bien en los apellidos “en horno de leña”, “en parrilla”, y si nos gusta la carne, estos pueden ser los objetivos.

Continuando con la carta, podemos comernos una paletilla en horno de leña por 25 euros, o un chuletón gallego a la brasa por 30 euros, también veremos algunos pescados, como el rodaballo, y platos para compartir y “picotear” si lo que queremos es un picoteo y luego un segundo, como jamón ibérico, croquetitas del chef, etc…

El precio de Torre Luna.

En un resumen general diremos que los precios de la carta son adecuados, también el del menú degustación, y con los excelentes precios de los vinos obtenemos un resultado de un muy buen precio en casi cualquier combinación que hagamos.

Al menú degustación de 28 euros, iva incluido, si le sumamos un buen vino como el Borsao Crianza Selección que tomamos, por 10 euros botella, nos vamos al buen precio de 33, euros por persona con todo incluido.

Si nos vamos a la carta aquí depende mucho de lo que pidamos pero calculo que podemos comer muy bien por unos 40-45 euros por persona, y con un muy buen vino que no exprimirá nuestro bolsillo.

Como ya he comentado en apartado de la carta de vinos, el restaurante Torre Luna vende los vinos a precio de coste, un buena botella de vino desde 9,5 euros, poco más que decir al respecto.

Lo que comimos en el restaurante Trampantojo, Torre Luna.

Estábamos 4 adultos, tomamos dos menús degustación, que terminamos compartiendo entre todos, y luego algunos platos sueltos de la carta que nos apetecieron, al final pedimos demasiadas cosas, como nos suele pasar a los “triperos“, y no pudimos con todo, os lo cuento.

En primer lugar describiré el menú degustación de forma independiente para poder hacerse una idea de como es, constaba de 4 platos (gazpacho con brunnoise de frutas, espinacas con bechamel de parmesano, croquetitas de chipirón con alioli, secreto ibérico a la parrilla con romesco, helado de galletas maría con yogurt, pan y agua).

Aperitivo: Un, bien trabajado en cocina, aperitivo a cuatro texturas y varias temperaturas, con sabores cerrados, deliberadamente planeados para su unión en el paladar. La forma idónea de tomar estos platos, o mini platos en este caso, es tomando un poquito de cada elemento en la cucharilla y llevarlo todo a la boca para obtener así el objetivo final.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Gazpacho con Brunnoise de frutas: riquísimo gazpacho, con unos taquitos de fruta sobre pan tostado, cruzado por una cadena dulce.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Espinacas con bechamel de parmesano: espinacas con piñones con tejado de bechamel de parmesano, suaves y muy apetitosas como primero.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Croquetitas de chipirón con alioli (tres croquetitas por persona):  textura interior peculiarmente esponjosa  y de sabor relajado a chipirón, crujiente exterior, fijo alioli que acompañaba perfectamente sin agobiar el plato.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Secreto ibérico a la parrilla con romesco: este plato es una muestra de un buen trabajo con un producto sencillo, una presentación casual en el plato que nos agrada la vista, pero que sólo es el preludio de un secreto ibérico riquísimo, donde mucho que ver tiene la brasa de leña que le ha dado un perfecto punto. Muy bueno.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Helado de galletas María con baileys y yogurt: A mi particularmente me gustó mucho, muy acertado, los trocitos de chocolate y el yogurt le proferían varias texturas con las que jugar y entretener nuestro paladar.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Platos de la carta que tomamos además de los dos menús degustación anteriores:

Croquetas caseras del chef: hechas de ternasco que las dotaban de este auténtico sabor Aragonés que tanto nos gusta con un fondo casero inconfundible.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Cardos con carabineros (el plato de la foto es una ración doble que compartimos entre los cuatro): uno de los platos estrellas del restaurante, una combinación provocadora, de un sabor muy intenso que puede llegar incluso a agarrarse levemente al paladar,  sabroso, cuya base, la materia prima, no engaña a nadie. La presentación habla por si sóla.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Caracoles: A un servidor le gustan mucho los caracoles, bueno, me gusta todo, pero quizás porque no son fáciles de probar suelo pedir caracoles cuando tengo la ocasión, en este caso nos los recomendaron. En este caso el molusco venía impregnado en especias, para mi gusto demasiadas, que escondían la razón principal del plato, el bicho.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Fritada de verduras: con este plato acompañamos el secreto ibérico, pero lo muestro aquí para que no parezca que está en el menú degustación. Buen punto de fritura.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Asado de leñal en horno de leña: Delicioso, el sabor de este asado el claro, no esconde nada, una carne lechal muy suave que ha impregnado a sus compañeras de viaje, las patatas, de un sabor profundo e inconfundiblemente marrón proveniente de la madera del horno de leña complementado por la la sutil suavidad de la carne blanca del lechal. Un plato muy recomendable.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Tortilla de chocolate: un postre complejo, no valido para los amantes de la cocina más clásica, mezcla dulces con suaves ácidos, servido frío, dos texturas, es vistoso y entretenido de tomar.

Restaurante Torre Luna, Zaragoza

Resumen y opinión del restaurante Torre Luna.

Al final de la Calle Miguel Servet, en el número 193, al que también se accede por la carretera de Castellón, nos encontramos lo que más bien podríamos calificar de centro de ocio gastronómico, Torre Luna, porque ofrece un restaurante de carta, una brasería y una bocatería, además de una discoteca, una terraza e incluso una carpa “iglesia“, para eventos.  Por su ubicación hay que ir con autobús, coche o taxi. Dispone de aparcamiento privado al aire libre, gratis claro está. Opinaré sobre el restaurante de carta, llamado Trampantojo. Este se muestra muy elegante y clásico en su decoración, de techos altos y grandes balcones y ventanas que nos regalan luz natural en las comidas, para acceder a este es necesario el uso de escaleras, no hay ascensor. El servicio es oportuno y diligente, educado y eficaz. El menaje en elegancia a la par de los salones. Dispone de algunos de ellos privados para grupos y otro salón más grande como principal del restaurante. La carta es de corte clásico pero con alguna extravagancia de su chef, Cesar Gabás. Destacar sobre esta la presencia de brasa de leña que dota a las carnes a la parrilla de ese toque inimitable no fácil de encontrar en una capital. Otro gran punto a su favor es su horno de leña donde asimismo transmiten el calor de la combustión y el sabor de la madera natural a los asados, dignos de probar. En cuanto a los precios destacar la carta de vinos, precios de bodega (más 4 euros por botella en concepto de descorche), como ejemplo un botón: Borsao tres picos 17,5 euros la botella, o un protos tinto 12 euros la botella (precio final incluido el descorche, 13,5+4 y 8+4). Tenemos un menú degustación por 28 más vino, que nos podrá costar con vino desde 33 euros. Si pedimos de carta nos iremos entre entre 40 y 45 euros, lógicamente depende de lo pidamos. En general considero al restaurante Trampantojo de Torre Luna un restaurante muy recomendable, y debido a sus peculiares características muy válido para una cena romántica.