Ya llega San Valentín 2014, un excelente motivo para disfrutar de una buena mesa en un buen restaurante de Zaragoza con la mejor compañía posible. Hay que quererse y cuidarse, porque como dijo  Brillat Savarín en su Fisiología del Gusto: “Dime que comes y te diré quién eres“, a lo que un servidor añade… ¡y con quién!, porque si importante es el plato tanto lo es el otro lado de la mesa, o el lateral a ser posible (en pareja se crea complicidad si nos sentamos uno al lado del otro, no enfrentados), y nada desdeñable nuestra psique. Es uno de los mejores días para no sentirnos culpables de gastar un poco de dinero en la necesidad fisiológica más básica de la humanidad, y la que más glorias nos otorga.

Restaurantes San Valentín 2014 Zaragoza

No olvidemos que la sensibilidad de una persona se puede medir, dicen, en gran parte por su “sibaritismo” en el plato, en la calidad con la que cuida su alimentación y lo que valora el placer del buen comer.  Una buena mesa, con un buen vino, propicia momentos de complicidad únicos, la lengua se suelta, las pasiones se pronuncian y algunos secretos se desvelan. San Valentín es el día por excelencia de los enamorados, aprovechémoslo para ser un poco más felices.

Estos son algunos restaurantes de Zaragoza que han preparado un menú especial para San Valentín 2014:

Otras recomendaciones para San Valentín:

Dos escenarios completamente distintos:

Escenario 1: Una cena, o comida con nuestra pareja, que aprovechamos de mútuo acuerdo para hacernos un homenaje y celebrar nuestro amor con un buen menú. En este caso se trata de elegir un restaurante que nos guste mucho a ambos o bien que queramos probar porque nunca hemos estado, aquí el romanticismo pasa a segundo plano, la gastronomía preside el momento.

Escenario 2: Queremos un momento romántico y especial. Aquí es más delicado el restaurante a elegir, son imprescindibles muy buenos platos, pero no es suficiente, aquí es también fundamental un delicado servicio de sala y un salón muy elegante. Varias claves: reservar con tiempo y pedir una mesa en un rincón, lejos del centro de la sala, totalmente prohibido una mesa donde uno de los comensales esté de espaldas a la entrada del restaurante (es terriblemente incómodo, algo psicológico). Sentarnos uno al lado del otro, no enfrentados, si es necesario cambiar una silla de sitio, básica también la separación entre mesas, necestiamos intimidad, nuestro microclímita íntimo (mínimo 1 metro de separación entre mesas). Maridar la cena con cava también elevará el nivel de nuestra mesa, sino propongo rosado. Pedir, en la medida de lo posible, platos a compartir, no nos importe más platos pero ¡compartámos el momento!, crea unión (esto es tan sencillo como al pedir los platos indicar al metre que son para compartir para que los saque uno tras otro). El postre, importante, no escatimar, lo que nos apetezca.