En el 2005 el gobierno lanzó la ley 28/2005 o ley Antitabaco. Fue un quiero y no puedo, lo pidió con cara seria, pero luego no lo exigió, porque no comprobó si se cumlió o no. Una tomadura de pelo para los hosteleros rigurosos y honestos que modificaron su restaurante para adecuarse a la ley, tomadura de pelo también para los clientes que tienen un derecho que no pueden disfrutar, y ansiedad para todos aquellos que no reestructuraron su restaurante y por lo tanto podían ser sancionados en cualquier momento, cosa que rarísimamente ocurrió.
Ahora la Ministra de Sanidad, Trinidad Jimenez, lanza un comunicado informando que se va a prohibir totalmente el fumar en los restaurantes. Y yo me pregunto ¿se va a cumplir? o simplemente es otra ley antitabaco falsa. Por ahora es un globo sonda, para ver como responde la sociedad, a ver cuanto se quejan los hosteleros, los clientes fumadores, cuantos apoyos de los no fumadores hay, etc…
Yo personalmente opino que a poco apoyo que tenga se aprobará, por desgracia dudo mucho de la fuerza con la que se impondrá y me temo que los no fumadores iremos a los restaurantes y tendremos que soportar igualmente el humo ajeno.
Es una cuestión de costumbres, si nunca se hubiera podido fumar en los restaurantes, por respeto a los no fumadores, nos parecería lo más normal y veríamos una aberración que se pudiera fumar en un lugar cerrado repleto de personas que pagan con su salud el vicio ajeno.
Una pregunta: ¿Usted cuando va por la calle y se come un caramelo o un chicle tira el papel al suelo?. Seguramente no. Pero, ¿cuando usted va por la calle y se le acaba el cigarrillo lo tira al suelo?. Seguramente si. ¿Y eso le parece normal?. Porque desde luego no lo es. ¿Por qué ese poco respeto hacia los demás de los fumadores?
Otra pregunta: ¿Si yo cuando estoy comiendo en un restaurante me llevo un reproductor de CD y me pongo la música que a mi me gusta, al volumen que a mi me gusta, de tal forma que usted la oye desde su mesa le parecería una falta de respeto hacia usted?. Seguramente sí. Porque estoy alterando uno de sus sentidos el del oído, sin su permiso, ¿por qué el fumador se cree con el derecho de alterar otro de los demás?, el del olfato. Siendo además nocivo para la salud.
¿Se acuerdan de cuando se podía fumar en los autobuses públicos?, ¿a que ahora les parece lo más normal que esté prohibido?, pues con los restaurantes lo mismo. La prohibición de fumar en los restaurantes es algo lógico y que con el tiempo nos parecerá lo más sensato.
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